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DEMPEUS per la salut pública
En defensa del Sistema Nacional de Salut amb tot el seu caràcter assolit: públic, universal, de qualitat, integral, solidari i d' equitat garantida.

Categoria: Transgénicos

09/03/2010 GMT 1

Resistència al cotó Bt de Monsanto

collectiu @ 18:22

Nota de premsa de Som Lo Que Sembrem a ran de la descoberta de la resistència de les erugues a la proteina Bt el que ha comportat pèrdues econòmiques significatives a l'India, ben lluny de l'agricultura sostenible. I des de Dempeus ens sumem a la crida per una Catalunya lliure de transgènics.

Les erugues del cotó han desenvolupat resistència a la varietat de cotó BT comercialitzada per Monsanto a la India.

cotó S’ha confirmat l’aparició a l’Índia de resistència a la proteïna Bt, introduïda a la varietat de cotó transgènic Bollgard comercialitzada per Monsanto.

Les erugues de les càpsules del cotó de l’ espècie Pectinophora gossypiella han desenvolupat resistència en menys de 10 anys contra aquesta proteïna produïda pel cotó transgènic a l’estat de Gujarat, a l’Índia.

Per descomptat, Monsanto ha culpat als agricultors per aquest problema, encara que des de l’any 2006 la multinacional comercialitza varietats amb dos proteïnes Bt diferents ja que l’empresa, igual que la comunitat científica, sap que l’aparició de resistències és intrínseca a aquest tipus de varietats transgèniques (2).

Segons el diari India Today (1), el cotó Bt ha portat, a més a més, a l’aparició de noves plagues del cotó a l’Índia amb pèrdues econòmiques significatives.

L’any passat ja es va citar a la literatura científica l’aparició de resistència a varietats de panís Bt a Puerto Rico i Sudàfrica, i de cotó als Estats Units d’Amèrica. Una vegada més, doncs, es posa de manifest el nul interès d’aquesta tecnologia des del punt de vista d’ una agricultura sostenible. Som lo que Sembrem demanem de nou que Catalunya protegeixi el seu territori (3), igual que han fet la majoria de països i regions d’Europa, oposant-se als esforços des de la Comissió Europea per aconseguir l’entrada dels transgènics agrícoles als camps europeus.

Enllaços:

(1) Diari India Today - New Delhi – 6 març 2010: Bt cotton has failed admits Monsanto
http://indiatoday.intoday.in/site/Story/86939/India/Bt+cotton+has+failed+admits+Monsanto.html

(2) Monsanto Today – 3 març 2010: Cotton in India
http://www.monsanto.com/monsanto_today/for_the_record/india_pink_bollworm.asp

(3) Debat a la totalitat al Parlament Català sobre la ILP per una Catalunya Lliure de Transgènics, on el PP, CiU i PSC van rebutjar el debat que demanava la ciutadania
http://www.somloquesembrem.org/index.php?id=34&hover=15

Més informació:
http://www.somloquesembrem.org

Nota de Premsa amb pdf
http://www.somloquesembrem.org/img_editor/file/100309%20Nota%20Premsa_resistencia_coto_india.pdf

03/03/2010 GMT 1

La patata se une al club de trangénicos

collectiu @ 12:34

Europa autoriza por primera vez en 12 años un cultivo transgénico

La patata 'Amflora' está pensada para un uso industrial y para alimentar animales

R. M. DE RITUERTO / E. DE BENITO - Bruselas / Madrid - 03/03/2010

Protesta ecologista contra un campo de maíz transgénico en Lleida.- GUILLEM VALLELa Comisión Europea acabó ayer con 12 años de parálisis al autorizar por primera vez desde 1998 el cultivo y comercialización de un producto genéticamente modificado, la patata Amflora. El almidón de esta creación de la alemana BASF podrá emplearse para fabricar papel y para alimentación animal. Pese a que la Comisión permitirá a los Estados vetar su comercialización, grupos ecologistas protestaron por el riesgo de contaminación de otras cosechas y alertaron de que Amflora podría provocar resistencia a los anti-bióticos. Sólo otro producto transgénico había sido autorizado hasta la fecha por Bruselas, una variedad de maíz de la que España produce el 80% de la cosecha comunitaria.

El maltés John Dalli, comisario de Sanidad y Protección al Consumidor, apenas ha necesitado tres semanas para desatascar una decisión a la que se resistió numantinamente el anterior comisario de Medio Ambiente, el griego Stavros Dimas. Como Dimas no ha repetido en la nueva Comisión y su sucesor en Medio Ambiente, el esloveno Janez Potocnik, no compartía sus recelos, el Ejecutivo comunitario tiró ayer por todo lo alto. No sólo aprobó el cultivo y comercialización de Amflora, sino que dio el visto bueno a la comercialización de otras tres variedades de maíz de Monsanto.

John DalliDalli reconoció lo delicado que resulta tratar con productos transgénicos, pero aseguró que tras evaluar las cuestiones de seguridad para la salud humana y animal y las cuestiones medioambientales ha quedado claro que no había razones para seguir negando las cinco autorizaciones concedidas ayer. El visto bueno político a los transgénicos vino precedido de la opinión científica favorable de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), que esperaba en un cajón a ser tenida en cuenta desde 2006. En sus informes, la EFSA descarta que haya riesgo para la salud de las personas, los animales o el medio ambiente, incluido el alegado posible perjuicio por la presencia en la patata de dos genes que confieren a la planta resistencia a los antibióticos.

El comisario aludió a las estrictas condiciones impuestas al cultivo para evitar que contamine otras cosechas vecinas, limitaciones que incluyen la absoluta separación en todo el proceso, desde la siembra hasta la comercialización, de Amflora de las patatas destinadas a consumo humano. Aun así, la propia Comisión autoriza la presencia accidental de un 0,9% de Amflora (la misma tasa que para todos los transgénicos) en los alimentos para personas.

El gigante BASF y la patronal europea de la biotecnología celebraron la decisión de Bruselas, mientras agrupaciones ecologistas como Greenpeace lamentaban que una de las primeras decisiones de la nueva Comisión suponga "una amenaza para el entorno y la salud humana".

patatesConsciente de la aversión que los productos transgénicos suscitan entre la opinión pública y en algunos Gobiernos (el italiano anunció de inmediato que va a montar un frente de rechazo con todos los países que se oponen a estas innovaciones), Dalli anunció que los países podrán adoptar salvaguardas (prohibición nacional, previa autorización de Bruselas) para impedir su cultivo en territorio nacional. La Comisión, mientras, prepara una nueva normativa para el verano que combine los dictámenes científicos favorables a los transgénicos con la libertad de los Estados a oponerse directamente a su cultivo.

El maíz transgénico de Monsanto autorizado en 1998 se cultiva en cinco países de la Unión Europea: España, con el 80% de la producción total (alrededor de 75.000 hectáreas), Eslovaquia, Portugal, República Checa y Rumania. Han adoptado salvaguardias contra su cultivo otros seis países: Alemania, Austria, Francia, Grecia, Hungría y Luxemburgo. La legislación polaca prohíbe todo cultivo de transgénicos.

Con las aprobaciones, ya habrá dos cultivos transgénicos que se podrán plantar en la UE (un maíz y la patata), y 32 variedades (de maíz, algodón, colza, arroz y berenjena) que se pueden importar. En este caso, cuando se usen para consumo humano, habrá que indicarlo en el etiquetado.

15 años de debate

- Origen. El primer cultivo transgénico se plantó en 1994. Desde entonces se ha aprobado una treintena de variedades (soja, maíz, arroz, colza, algodón, remolacha).

- Extensión. 25 países permiten el cultivo de transgénicos. España es, dentro de la UE, el que más superficie le dedica (entre 60.000 y 100.000 hectáreas de maíz).

- Riesgos. Las agencias evaluadoras afirman que los cultivos aprobados son seguros para la salud de animales, personas y medio ambiente. Los ecologistas y quienes se oponen a estas plantas insisten en que el peligro a largo plazo no está demostrado, y que pueden producirse escapes de las semillas al entorno que contaminen el medio ambiente.

- Utilidad. Los defensores afirman que los transgénicos son una herramienta para combatir el hambre. Los opositores, que sólo se enriquecen los fabricantes de semillas, y que el hambre sigue en aumento.


Fuente: El País

También ha tratado esta notícia Àngels Martínez en Punts de Vista

Ya se han manifestado en contra:

Greenpeace alerta del "riesgo inaceptable" para la salud de la patata transgénica autorizada por Bruselas 

Verdes húngaros protestan contra Amflora, la patata genéticamente modificada

UE.- Romeva (ICV) dice que la autorización al cultivo de patata transgénica es una "bofetada" al PE y a los consumidores

SOM LO QUE SEMBREM

01/03/2010 GMT 1

La refutación del “dogma de la genética”

collectiu @ 18:26

estevez_jaJosé A. Estévez Araújo comenta en este artículo, publicado en la revista Mientras Tanto, los riesgos de los productos transgénicos, multiplicados tras la refutación del "dogma de la genética" hecha por Barry Commoner.

Barry Commoner, a sus más de ochenta años, sigue Commonerescribiendo cosas interesantes. El año pasado publicó un artículo titulado “Molecular Genetics: An Example of Faulty Communication Between Science an the Public” (“Genética molecular: un ejemplo de comunicación fallida entre la ciencia y el público”, aparecido en la revista Organization Environment, 22, 1, pp. 19-33). En ese artículo, Barry Commoner da por finiquitado el “dogma” que ha presidido la investigación genética desde el descubrimiento de la doble hélice hace más de cincuenta años. Dicho dogma establece que cada uno de los genes que forma parte del ADN codifica la producción de una proteína, la cual, a su vez, es responsable de la generación de un determinado rasgo hereditario. De acuerdo con esto, un gen específico sería el que daría la “orden” de elaborar la proteína que hace que nuestros ojos sean de un determinado color. Lo mismo ocurriría con el resto de nuestros rasgos hereditarios. Cada uno sería producto de una proteína sintetizada de acuerdo con el programa contenido en un gen. Existiría, así, una relación causal unilineal gen-proteína-rasgo heredado. Cada rasgo heredado estaría programado en un único gen y cada gen programaría una única proteína y un único rasgo. Como dijo el autor del “dogma”, James Watson (uno de los dos científicos que descubrieron la estructura del DNA), la fórmula es tan simple, elegante y precisa que no puede sino ser verdadera. No obstante, algunos descubrimientos recientes la han puesto seriamente en cuestión.

genetics molecularEl primero fue la culminación del proyecto Genoma cuyo objetivo era identificar los genes que integran el DNA del ser humano. Los científicos esperaban encontrar varios cientos de miles de genes. Sin embargo, se encontraron con que el DNA humano sólo contenía 21.000. Más o menos los mismos que el de una mosca. Eso implicaba una severa disparidad entre el número de genes y el número de proteínas que sintetiza el ser humano. Estas pueden alcanzar las 400.000, mientras que aquéllos apenas superan los veinte mil. La idea de la correspondencia gen-proteína quedaba así seriamente puesta en entredicho. Se planteaba el problema de cómo era posible que las proteínas del ser humano fueran veinte veces más numerosas que sus genes.

Los resultados del proyecto ENCODE, a los que Commoner se refiere con Modelo_estructura_tridimensional_proteinadetalle en su artículo, constituyen una primera aproximación al desvelamiento del misterio. ENCODE es un proyecto de investigación genética internacional en el que participan más de 35 laboratorios. Para entender el significado de sus descubrimientos es necesario profundizar un poco en cómo funciona la química de la herencia genética (un análisis más detallado, que no puede reproducirse aquí por razones de espacio, se puede encontrar en el artículo de Commoner).

Los genes están hechos de cuatros sustancias químicas, los nucleótidos, que se representan por medio de cuatro letras mayúsculas A, T, C y G. El gen está compuesto por una secuencia de esos componentes básicos en un determinado orden. Esas secuencias constan de varios cientos de nucleótidos. Las secuencias de nucleótidos determinan las secuencias de aminoácidos que constituyen una proteína. A una determinada secuencia de A, T, C, y G “corresponde” una secuencia específica de los veinte aminoácidos diferentes que configuran cada proteína. De ese modo se establece la relación entre los genes y los rasgos heredados, pues cada proteína es responsable de uno de éstos.

Ahora bien, la información contenida en el DNA no se transmite DNA_RNAdirectamente a los mecanismos responsables de la síntesis de las proteínas, sino que la comunicación se realiza mediante un mensajero, el RNA. El RNA reduplicaría en su interior las secuencias de nucleótidos de los genes, aunque sustituyendo la T (tiamina) por una U (uracil). Es en ese proceso de transmisión de la información genética necesaria para la síntesis de proteínas donde se localizan los descubrimientos más importantes del proyecto ENCODE. Haremos referencia a dos de ellos que son los que más claramente ponen en cuestión el “dogma” de la genética. El primero es que en el proceso de transmisión de la información los nucleótidos pueden recombinarse. Es decir que la secuencia contenida en el DNA puede dar lugar a multitud de secuencias distintas en el RNA, resultantes de las nuevas combinaciones de sus elementos. Haciendo uso de una analogía que sugiere el propio Commoner, es como si los elementos (letras) de la palabra AMOR se recombinasen en el proceso de su transmisión y pudieran formar las palabras ROMA, RAMO, o MORA antes de llegar al receptor. Si pensamos en palabras compuestas de cientos de letras (como las secuencias de los genes) comprenderemos que las posibilidades combinatorias son inmensas. Ese “ensamblaje alternativo” como Commoner lo denomina (por oposición al ensamblaje normal en que la secuencia de nucleótidos no se altera en el proceso de transmisión de la información), hace posible que un solo gen pueda ser responsable de la generación de multitud de proteínas diferentes. Cada “transmisión” puede dar a una secuencia diferente de nucleótidos y, por tanto, al ensamblaje de una cadena diferente de aminoácidos. Así, por ejemplo, el gen que configura nuestro “oído musical” es responsable de la síntesis de más de 500 proteínas diferentes en el caracol situado en nuestro oído interno.

El ensamblaje alternativo no es un fenómeno extravagante o inusual, sino que se puede producir al menos en el 60% de nuestros genes. Este fenómeno habría tenido que dar al traste por sí solo al dogma de la genética. Ya no hay una relación causal unilineal entre gen-proteína-rasgo heredado, sino que un mismo gen, en un mismo organismo puede programar la síntesis de múltiples proteínas (y, por tanto, múltiples rasgos) diferentes.

Pero los descubrimientos del proyecto ENCODE no se quedan sólo ahí. También revelaron la existencia de fenómenos de fusión genética: en el proceso de transmisión de la información dos genes pueden combinar sus secuencias de componentes y dar lugar, así, a proteínas distintas de las que se derivarían de la secuencia de uno o de otro. La fusión de genes también echa por tierra el dogma de un gen-una proteína-un rasgo.

Commoner se pregunta por qué estos descubrimientos han tenido tan poca resonancia en los medios, incluidas las publicaciones científicas. ¿Cuál es la razón de que no se haya hecho pública la refutación del dogma de la genética? Aparte de las razones que Commoner apunta, aunque en estrecha relación con ellas, hay que señalar los enormes intereses que rodean a la investigación genética. Los científicos que trabajan en ese campo saben desde hace mucho que el dogma no funciona. Lo han comprobado en multitud de experimentos y proyectos fallidos. Pero es muy posible que convenga que la opinión pública (y quizá también los políticos que subvencionan los proyectos de investigación) sean mantenidos en la inopia.

La genética es un gran negocio hoy en día. Y el cuestionamiento del “dogma” puede hacer peligrar sus beneficios. Algunas consecuencias prácticas de esos descubrimientos, que Commoner señala, lo ponen de manifiesto. Por ejemplo, el carácter ilusorio de las terapias génicas (que parecen, por otro lado, haber mostrado ampliamente su fracaso), o la imposibilidad de establecer relaciones de causalidad firmes entre ciertas características genéticas y determinadas enfermedades hereditarias. Pero aquí nos interesan especialmente las que se refieren a los transgénicos u organismos genéticamente modificados.

Los transgénicos son un producto de la ingeniería genética, que se empezó organismos geneticamente modificadosa desarrollar en los años setenta del siglo pasado. Por medio de operaciones más o menos sofisticadas de “recorta y pega”, la ingeniería genética permite ensamblar genes de un ser perteneciente a una especie al DNA de un ser de una especie diferente. De esa forma se pueden generar en el segundo ser características propias del primero. Por ejemplo, se ha usado el gen responsable de la luminosidad de las luciérnagas para obtener flores fosforescentes.

En las últimas décadas los productos de la ingeniería genética se han convertido en una fuente muy importante de ingresos. Esto es especialmente cierto en el caso de las semillas transgénicas diseñadas, patentadas y comercializadas por empresas como la tristemente famosa Monsanto.

Los cultivos transgénicos han generado reacciones de desconfianza, especialmente en Europa. De hecho ya se ha descubierto daños concretos que pueden causar tanto a la salud como al medio ambiente. Jeremy Rifkin ha hablado incluso de la posibilidad de un “Chernobil Genético” si proliferan este tipo de cultivos. En cualquier caso, la puesta en cuestión del dogma genético plantea incertidumbres añadidas y hace prever nuevos peligros.

Las empresas que comercializan los OGMs nos dicen que sus productos son absolutamente seguros. Afirman que el gen traspuesto al DNA de sus semillas únicamente realizará la función para la que ha sido previsto. Así, por ejemplo, el maíz transgénico que se cultiva profusamente en nuestro país contiene el gen de una bacteria que produce una especie de insecticida natural. De ese modo, el maíz transgénico puede “defenderse” por sí solo frente a determinadas plagas que lo asolan sin necesidad de insecticidas. Se han señalado ya algunos peligros potenciales que puede tener ese maíz transgénico: contribuir a la generación de “super-bichos” resistentes al insecticida, aumentar la resistencia de las “malas hierbas” como consecuencia de fenómenos de polinización cruzada, contaminar plantaciones de maíz no transgénico, provocar reacciones alérgicas en quienes lo consumen… Pero ahora, a todos estos peligros se añade uno más que deriva de la indeterminación de los efectos que puede provocar ese gen. Si como consecuencia del “ensamblaje alternativo” un solo gen puede generar multitud de proteínas (y, por extensión, de rasgos) diferentes, ¿quién nos asegura que los efectos del “gen insecticida” en el maíz transgénico no produzca efectos diferentes de los previstos? ¿Qué garantía tenemos de que la acción del gen no convierta al maíz en algo tóxico, por ejemplo? ¿Cómo podemos saber los efectos que producirán ese gen en otra planta en cuyo DNA se introduzca por efecto de la polinización cruzada?

Ante estas sombrías perspectivas se impone la aplicación del principio de precaución. Este consiste en que cuando hay razones científicamente fundadas para prever que el uso de una determinada tecnología o producto puede suponer un peligro, no hay que esperar a que se establezca una relación de causalidad firme entre el producto o tecnología y los efectos dañosos para prohibirlo o retirarlo. La carga de la prueba se invierte. Es a la empresa interesada en su comercialización a la que le corresponde probar su inocuidad. Sólo cuando se demuestra que el producto o tecnología en cuestión no puede producir los daños que se temían podrá autorizarse su utilización o comercialización.

 Los parlamentarios catalanes que rechazaron el verano pasado la Iniciativa Legislativa Popular para prohibir los transgénicos sin ni siquiera discutirla deberían tomar buena nota de las advertencias que se derivan del artículo de Commoner. La refutación del “dogma” de la genética contribuye a poner aún más en entredicho la inocuidad de los productos transgénicos. Y el peligro está lo suficientemente fundado desde el punto de vista científico como para no dudar en aplicar cuanto antes el principio de precaución.

José Antonio ESTÉVEZ ARAUJO

Catedrático de Filosofía del Derecho, Facultad de Derecho, Universidad de Barcelona
Miembro del colectivo de redacción de la revista Mientras tanto

21/02/2010 GMT 1

Transgénicos: Un paso adelante en la India, uno atrás en la UE

collectiu @ 19:21

Las posturas divergentes frente a los transgénicostomadas en India y en la Unión Europea nos hace pensar dónde tienen mayor capacidad de influencia las multinacionales como Monsanto.  

El Gobierno indio impide el cultivo de berenjena transgénica de Monsanto, mientras tanto en Europa el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, se propone empezar una nueva campaña a favor de los productos transgénicos.

locos transgénicos“Mi conciencia está limpia”, declaró el ministro de Ambiente de India, Jairam Ramesh, al prohibirle el cultivo de berenjenas transgénicas en su país al gigante biotecnológico estadounidense Monsanto.

La decisión del ministro fue tomada bajo presión de la sociedad civil india, que se opuso desde un principio a la implantación en el país de este cultivo genéticamente modificado, que habría sido el primero que se produciría en India y habría facilitado la adopción de tecnología transgénica en otros países de la región.

Si bien el Comité de Aprobación de Ingeniería Genética indio le había dado su visto bueno al cultivo de berenjena transgénica, las protestas de campesinos, ambientalistas y profesionales de la salud fueron tan fuertes que el gobierno se vio obligado a celebrar audiencias públicas antes de dar su autorización.

En estas audiencias, la oposición a la introducción del cultivo fue tal que el ministro decidió dar marcha atrás con la autorización.

“Cuando el sentimiento público es negativo, es mi deber adoptar un enfoque cauteloso y basado en principios”, afirmó Ramesh, según reproduce la agencia de noticias IPS. Además agregó: “No impondré una decisión hasta que estudios científicos independientes establezcan la seguridad del producto para la salud humana y ambiental, incluyendo la riqueza genética de las berenjenas de nuestro país”.

Además de las críticas originadas en los efectos sobre la salud que podría provocar la berenjena transgénica, se ha criticado que se estaría introduciendo el cultivo en el país del que la berenjena es originaria, algo que es desalentado por el Protocolo de Cartagena sobre Bioseguridad, dado que la variedad transgénica atenta contra las naturales y podría modificarlas.

europa-libre-de-transgenicosPero mientras en India se toman estas decisiones para defender la biodiversidad, en Europa el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, se propone empezar una nueva campaña a favor de los productos transgénicos. De esta forma, Bruselas se propone implementar un sistema y un marco legal con el que Monsanto podría renovar su licencia para cultivar maíz en suelo europeo por otros diez años, informó el periódico español Público.

Fuente: http://www.ecoportal.net/content/view/full/91130




India impone una moratoria a los cultivos transgénicos para alimentación 

Los científicos dieron el visto bueno a una nueva berenjena, pero la presión popular lo ha frenado

EMILIO DE BENITO - Madrid - 12/02/2010

berenjena_transgenica_1La presión popular ha podido más que el asesoramiento científico, y el Gobierno indio ha decidido posponer indefinidamente la autorización de cultivar plantas modificadas genéticamente. En concreto, la decisión se ha tomado sobre una berenjena que incorpora un gen que la hace resistente a ciertas plagas (el mismo que el maíz-Bt que se cultiva en España). La planta había sido desarrollada por un consorcio en el que participan tres empresas indias y el gigante de la biotecnología, Monsanto. La berenjena, llamada brinjal en India, se estaba probando desde hace nueve años, y en 2009 recibió el visto bueno del comité científico encargado de evaluar su seguridad.

El ministro de Medio Ambiente indio,jairam ramesh Jairam Ramesh, ha admitido que se trata de una decisión basada en el temor de la gente. "Ha sido una decisión muy difícil de tomar. La opinión pública es contraria. Es mi obligación adoptar una postura de cautela y precaución", ha declarado. Apenas tres días antes de tomar la decisión, el ministro, en declaraciones al Times of India, admitía que estaba en una situación muy complicada. "Los científicos [que apoyaban el cultivo] no deberían ser tan arrogantes mientras se discute este asunto. Estoy intentado encontrar una vía intermedia entre su arrogancia y la naturaleza antidemocrática de las ONG" que estaban manifestándose esos días contra la aprobación de la planta.

La decisión no afecta a los cultivos transgénicos que no se dedican a alimentar a personas. De hecho, India es, según los datos de ISAAA (siglas en inglés del Servicio Internacional para la Adquisición de Aplicaciones Agro-biotecnológicas), una entidad partidaria de extender este tipo de cultivo, el cuarto país del mundo que más superficie dedica a una planta modificada genéticamente por detrás de EE UU, Argentina y Brasil, con 7,6 millones de hectáreas (poco menos que todo Castilla-La Mancha) dedicadas al algodón.

El caso de India es parecido al de la UE, donde impera de facto una moratoria sobre los transgénicos debido a la presión popular, incluso en los casos en que la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) ha determinado que no son peligrosos ni para el medio ambiente ni para la salud. De hecho, España es el único gran productor europeo de estos cultivos.

Fuente: El País




Durao BarrosoBruselas relanza su apoyo a los transgénicos

Barroso anuncia que la nueva CE acelerará la regulación de estos productos

DANIEL BASTEIRO - BRUSELAS - 10/02/2010Tras cinco años de reveses, elEl comisario John Galli - DANIEL BASTEIRO presidente de la Comisión Europea iniciará una nueva campaña en favor de los productos transgénicos. José Manuel Durao Barroso vio durante los últimos cinco años cómo los 27 rechazaban en varias ocasiones la legitimación de especies como el maíz MON 810, diseñado por el gigante estadounidense Monsanto y actualmente en producción en países como España. Con la nueva legislatura, que arranca hoy tras la confirmación ayer de su nuevo equipo, Bruselas propondrá un "sistema más eficaz", un "marco legal y preciso" para las sustancias, aclaró ayer un portavoz. Monsanto espera una renovación por diez años de la licencia que le permite cultivar su maíz en suelo europeo, pese a la oposición de Francia y Alemania. Barroso, gran defensor de los transgénicos, ha pedido a John Dalli, comisario de Sanidad que hoy estrena su cargo, que se ponga manos a la obra para idear un sistema que combine "la autorización comunitaria, basado en la ciencia, con la libertad de los Estados para decidir" si cultivan o no estos alimentos.

Según algunas fuentes, detrás de esta urgencia se esconde la voluntad renovada de presionar a los 27 y conseguir que levanten las restricciones. Hasta ahora, sólo está permitido el cultivo del MON 810, pero hay más empresas que aguardan un veredicto. La alemana BASF espera ver pronto aprobado el cultivo de su patata transgénica.

El presidente de la CE se basa en informes de la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (AESA), criticados por los ecologistas por su falta de independencia.

India aplaza los cultivos modificados

Las protestas de ecologistas y agricultores han llevado al Gobierno indio a aplazar el cultivo comercial de la berenjena transgénica, el primer vegetal modificado que se iba a introducir en el país. India esperará el resultado de nuevos estudios que ofrezcan más seguridad para la salud de los consumidores y el medio ambiente, informa Elisa Reche desde Nueva Delhi.

Fuente: Público 



17/02/2010 GMT 1

Los agricultores ecológicos se niegan a incorporar transgénicos a sus cultivos

collectiu @ 00:46

Copae cuestiona la validez de un trabajo premiado por la Sociedad de Bioética y la Junta General que defiende el uso de esas semillas

Oviedo, Elena FERNÁNDEZ-PELLO
mujer recoge oimientos de su huertocopaeEl Consejo de la Producción Agraria Ecológica del Principado de Asturias (Copae) rechaza frontalmente las propuestas de la bioquímica vasca Mertxe de Renobales, ganadora del último premio otorgado por la Junta General del Principado y la Sociedad Internacional de Bioética, defendiendo la incorporación de semillas transgénicas a los cultivos ecológicos. El presidente de Copae, Javier González Aguilar, indica que los transgénicos vulneran los principios de la agricultura ecológica y cuestiona su seguridad. «En todas partes los transgénicos están bajo sospecha», advierte.

González Aguilar no disimula su disgusto por el reconocimiento que el Parlamento asturiano le ha dedicado a un trabajo que lleva por título «Alimentos más sostenibles: las semillas transgénicas en la agricultura ecológica». «Asturias ha sido declarada territorio libre de transgénicos. Aquí la agricultura ecológica está empezando, aunque con ayudas como ésta...», se lamenta el presidente de Copae. «No entendemos ni el motivo del trabajo ni las razones para conceder este premio», reconoce. Sólo se lo explica, dice, si piensa en los intereses de «las grandes compañías internacionales para hacerse con el control de la alimentación humana». «La agricultura ecológica tiene muchos enemigos», declara. Agroinformacion_ECO21Repasa uno a uno los argumentos de De Renobales a favor de los transgénicos y los rebate. Duda de su inocuidad. «Habría que preguntarle: ¿Usted le daría a sus hijos para comer un alimento transgénico?». Niega que la productividad de los métodos de cultivo ecológico sea menor que la que se obtiene con la agricultura convencional y que para ser rentable requiera explotar más superficie. «Es totalmente falso, la agricultura ecológica es cien por ciento sostenible y con ella se busca la productividad del suelo a largo plazo», explica. Para muestra bien vale un botón y el presidente de Copae elige uno de los más representativos, sin salir de Asturias. «En Pruvia, Santiago Pérez demostró que su producción ecológica de fabas era incluso superior que la de explotaciones convencionales de la región», afirma. Tampoco convence a González Aguilar la posibilidad de evitar el uso de plaguicidas utilizando semillas tratadas genéticamente con el fin de repeler los insectos. «Cuando se han utilizado han acabado provocando resistencia en los insectos», asegura.

En definitiva, concluye que las propuestas de Mertxe de Renobales parten del desconocimiento de los principios que rigen la agricultura ecológica. «Los transgénicos están prohibidos en todos los reglamentos de agricultura ecológica», concluye.


Fuente: La Nueva España

07/02/2010 GMT 1

Terror en el hipermercado

collectiu @ 11:31

Entrevista a Esther Vivas en Ladinamo

esther vivas terrorTrabaja en la cooperativa catalana Xarxa de Consum Solidari. También tiene vínculos con la universidad: forma parte del Centro de Estudios sobre Movimientos Sociales de la Universidad Pompeu Fabra (Barcelona). En los últimos años ha coordinado -junto con Xavier Montagut- los libros ¿Adónde va el comercio justo? (2006), Supermercados, no, gracias (2007) y Del campo al plato (2009). Hablamos con Vivas sobre las consecuencias del actual modelo alimentario y los esfuerzos para cambiarlo.

Este año, aprovechando la crisis económica, los supermercados decidieron potenciar sus marcas blancas, eliminando de las estanterías productos de otras empresas. Esto ha creado tensiones con las grandes corporaciones alimentarias. ¿Lo ves como una anécdota o va a ir a más?
Quien acaba marcando la pauta es la gran superficie. Estos canales de distribución monopolizan el comercio de alimentos. Hay un cuello de botella donde unas pocas empresas acaban determinando los precios. En el Estado español, por ejemplo, siete empresas controlan el 75% de la distribución de alimentos: cinco supermercados (Carrefour, Mercadona, Eroski, Alcampo y El Corte Inglés) y dos centrales de compra. Los campesinos cada vez cobran menos por aquello que producen. El diferencial entre el precio de venta de un pequeño agricultor y el precio final es, de media, un 400%.

Incluso la industria agroalimentaria, que tiene mayor potencial de negociación, acaba supeditada a los criterios de estas grandes distribuidoras. En los países nórdicos, por ejemplo Suecia, te encuentras con que tres empresas controlan el 90% de la distribución de alimentos. Es una tendencia creciente.

¿No hay forma de controlarlo usando las leyes antimonopolio de Europa o Estados Unidos?
Al revés, hay una tendencia a las fusiones cada vez más importante. El objetivo de las grandes cadenas comerciales es controlar todos los tramos de la producción alimentaria, desde las semillas a la distribución final, para así multiplicar sus beneficios. No hay intentos de pararlo porque existen lazos fuertes entre las elites políticas y económicas. Las instituciones, tanto estatales como internacionales, actúan beneficiando a estas grandes empresas.

¿Me pones algun ejemplo?
Te pongo uno cercano: en Cataluña se recogieron mas de 100.000 firmas para la campaña Somos lo que sembramos, que quería promover una Iniciativa Legislativa Popular que forzase una moratoria en la producción de transgénicos. A pesar de este apoyo popular, fue rechazada por el Parlamento Catalán. Ni siquiera permitieron el debate. Los partidos políticos acaban cediendo a los intereses de la industria agrícola y transgénica. En la Unión Europea, la Política Agraria Común (PAC) beneficia básicamente a la agroindustria, que recibe mayores subvenciones que el pequeño campesinado. Prácticamente no hay ayudas para la producción ecológica a pequeña escala.

El año pasado la subida de los precios de los alimentos provocó revueltas en varios países del Sur. ¿Este tipo de protestas tiene alguna repercusión en las políticas globales?
Las instituciones internacionales, incluso la FAO, nos dicen que la solución es producir más. Cuando miras los datos descubres que hoy tenemos más comida que nunca en la historia. Desde los años sesenta hasta la actualidad la producción de alimentos se ha triplicado, mientras que la población mundial se ha duplicado. No es un problema de producción, sino de acceso. Las poblaciones de los países del Sur destinan entre un 60 y un 80% de sus ingresos a la compra de alimentos.

Las soluciones que se ofrecen a nivel internacional son una farsa. Lo único que hacen es agudizar la situación de hambre en el mundo. No se está avanzando ni proponiendo salidas reales. Quieren que haya una nueva “revolución verde”, más agricultura intensiva, más pesticidas, más transgénicos… Resolver este problema pasa por un cambio de modelo, tanto del sistema capitalista como del modelo de producción, distribución y consumo.

En vuestros libros hacéis una crítica al funcionamiento de organizaciones como Intermón-Oxfam. ¿Crees que simplemente están equivocados o que son cómplices del sistema?
Cuando las grandes superficies venden productos de comercio justo o productos con el sello ecológico lo único que hacen es lavar su imagen. Es una búsqueda de nuevos nichos comerciales, una estrategia de marketing empresarial. Vendiendo cuatro productos de “comercio justo” pretenden justificar el grueso de sus prácticas injustas.

Por lo tanto, no estamos de acuerdo con algunas ONG que usan el argumento de que “así llegamos a más gente”. El comercio justo no es un paquete de café, sino una cadena de relaciones comerciales que van desde el productor al consumidor final. Estos criterios de “justicia” no se deben de aplicar sólo al campesino, que es lo que se hace habitualmente, también conciernen a la actividad global de las grandes superficies. Éstas intentan apropiarse del comercio justo con estanterías con algunos productos, y al final, por vender unos paquetes más de cafe, te acabas aliando con los responsables de la crisis.

Evo Morales, presidente de Bolivia, dijo hace poco que “las ONG usan a los pobres para vivir bien”. ¿Qué opinas de esta frase?
El ámbito de las ONG es muy diverso. Hay algunas muy vinculadas al mundo empresarial, por ejemplo con George Soros o Bill Gates. También hay fundaciones y ONG que dicen tener una finalidad social, pero que acaban cayendo en una práctica de marketing empresarial. La clave está en que las ONG estén vinculadas a los movimientos sociales y que sean un instrumento al servicio de las clases populares.

¿Cómo definirías vuestro enfoque?
Nosotros apoyamos el comercio justo Norte-Sur, intercambio clásico de productos que no tenemos aquí como café o cacao. Pero también promovemos el comercio Norte-Norte y Sur-Sur. Hay que primar el consumo de alimentos de proximidad para evitar transportes innecesarios. No tiene sentido comer verdura que viene de China si aquí se elabora también. Defendemos un comercio vinculado a la soberanía alimentaria, que implica que los medios de producción (el agua, la tierra) deben pertenecer a los campesinos.

Hay que primar una agricultura local, de temporada, sostenible, orgánica, que fomente un mundo rural vivo, un campesinado familiar, etcétera. Todo esto es la antítesis de la agricultura industrial.

¿Cómo ves el panorama actual de cooperativas de consumo?
Conozco, más que nada, el caso catalán. Aquí tenemos un centenar de cooperativas y grupos de consumo ecológico, sobre todo en el área metropolitana. A principios de los noventa éramos muy pocos, y el crecimiento ha sido espectacular en los últimos ocho años. Creo que lo mismo ha pasado en el resto del Estado español y en Europa.

Por un lado responde a una mayor concienciación en el consumo, sobre todo por las enfermedades vinculadas a la alimentación: desde el síndrome de las vacas locas a la gripe aviar o la gripe porcina. Aunque intenten silenciar estas cosas, ahí se ven las consecuencias del modelo agroindustrial. La gripe porcina, por ejemplo, comenzó por las condiciones de las granjas de la industria agroalimentaria de cerdos en México.

Por otro lado, el auge de las cooperativas también tiene que ver con el poso
fértil de relaciones sociales que dejaron los movimientos antiglobalización. Llegó una generación nueva de militantes, aunque ahora vivimos un momento más de reflujo.

¿Cuáles son hoy los retos de estas cooperativas?
Es importante que adopten una perspectiva política. Uno puede apuntarse a un grupo de consumo y comer estupendamente, pero si no se prohíben los transgénicos, acabaremos con toda la agricultura contaminada, tanto la convencional como la orgánica. Estos problemas no se solucionan con la práctica individual. Hay que buscar alianzas con quienes luchan para acabar con la privatización de los servicios públicos, con la especulación en el territorio y, en general, con el modelo económico capitalista. El reto es buscar una movilización social amplia.

He visto en la página web de Xarxa de Consum Solidari que tenéis una sección de “materiales educativos”. ¿Estáis intentando que se expliquen estos conflictos en el colegio?
Intentamos llegar al mayor número de gente, de los ámbitos más diversos, a través de la educación formal, pero también trabajamos con otros instrumentos, como por ejemplo que se sirva comida orgánica en los comedores escolares, buscamos que los padres se impliquen en estos procesos.

Los medios masivos suelen hacer cálculos de hasta donde aguantará el planeta si no se frena el cambio climático. ¿Se sabe cuanto puede aguantar con este modelo alimentario?

La agricultura industrial y el modelo actual de alimentación son algunos de los principales generadores de cambio climático y por lo tanto ambos están estrechamente relacionados. El comercio de alimentos es muy dependiente del petróleo con traslados de comida de una punta a otra del planeta, así como el uso de pesticidas. Muchas zonas forestales acaban convirtiéndose en pastos para el ganado de la agroindustria. Cambiar el modelo agroganadero es necesario para frenar el cambio climático.

Entrevista de Tariq Gómez-Kemp en Ladinamo, nº 32, invierno 2010.


Fuente: esther vivas

Otros post sobre Esther Vivas en este blog:

Teresa Forcades entrevistada per Esther Vivas

Soberanía alimentaria, un derecho

Esther Vivas: "En Europa hay millones de personas que no tienen acceso a los alimentos"

La lucha contra el hambre debe contar con aquellos que la sufren

Del campo al plato. Los circuitos de producción y distribución de alimentos

Un llibre recomanat: "Del campo al plato"

02/02/2010 GMT 1

Transgènics i salut: O ells o nosaltres!

collectiu @ 16:35

Els nostres fills ens acusaran

nos_enfants_nous_accuseront
Cargado por beloutte. - Mira películas y shows de TV enteros.

nos_enfants_nous_accuseront - beloutte

Heus aquí una pel.lícula que denuncia les conseqüències negatives per a la salut de l'abús de pesticides i l'agricultura extensiva, concebuda com un negoci que prima la quantitat sobre la qualitat. Si els tomàquets han perdut el seu sabor a causa del cultiu intensiu en hivernacles d'Almeria, sense accés a la llum solar i amb quatre collites l'any, com la resta de fruites i verdures, recollides sent encara verds i abans d'haver madurat a la mata, també la seva composició química i les vitamines minven en aquest sistema intensiu, fent-los més tòxics, per pesticides i adobs químics, que alimenticis. 

Càncer, diabetis, al.lèrgies, estranyes malalties d'origen químic, o hipersensibilitat organolèptica, s'han de sumar a les malalties falses programades i inventades des dels mateixos laboratoris que després vindran a salvar el món a preu d'or, amb els seus fàrmacs sense garantia avalats per funcionaris  i governs corruptes col.locats  per les mateixes companyies que prosperen amb la desgràcia col.lectiva. 

Una nova generació, els nostres fills i néts, es veuen indefensos davant l'agressió salvatge i immoral a que ens té sotmesos la nostre indústria alimentària . Ja no és possible trobar als supermercats una maonesa (de Maó, no la maionesa batejada pel Cardenal Richelieu) sense midó de blat de moro genèticament modificat, això sí, escrit amb una lletra minúscula -que sense una lupa és impossible de llegir- però totalment legal, gràcies als nostres polítics indecents que tan es preocupen per la nostra salut.

Un servidor seguirà fent l'esforç, tot i la miopia, i rebutjant tot producte destinat a fotrem la salut i la butxaca. I, com vam fer un grup de pares a l'escola, publicant les marques  enverinades amb merda transgènica. 
¡Al loro i que rebentin ells !

Marques amb transgènics incorporats: Gallo (salses), Calvé (salses i maoneses) Kraft, Hellman's, Delikato, Orlando (tomàquet), Solís (tomàquet fregit i "natural"), El Cultivador; Conserves Litoral, els callos a la madrileña porten almidó modificat, no pas els altres com la fabada asturiana, etc... (S'agrairan aportacions)

nosenfantsnousaccuseront

He aquí una película que denuncia las consecuencias nefastas para la salud del abuso de pesticidas y la agricultura extensiva, concebida como un negocio que prima la cantidad sobre la calidad.
Si los tomates han perdido su sabor a causa de su cultivo intensivo en invernaderos de Almería, sin acceso a la luz solar y con cuatro cosechas al año, como el resto de frutas y verduras, siendo recolectados verdes y antes de haber madurado en la mata, también su composición química y sus vitaminas menguan, haciéndoles más tóxicos, por abonos químicos y pesticidas, que alimenticios.
Cáncer, diabetis, alergias, enfermedades extrañas de origen químico o hipersensibilidad organoléptica se han de sumar a las falsas enfermedades programadas e inventadas desde los mismos laboratorios que vendrán después a salvar el mundo a precio de oro, con sus fármacos sin garantía avalados por funcionarios y gobiernos corruptos aupados por las mismas compañías que prosperan con la desgracia colectiva.
Una generación nueva, nuestros hijos y nietos, se ven indefensos ante la agresión salvaje e inmoral a que la industria alimentaria nos tiene sometidos. Ya no es posible encontrar en los supermercados una mahonesa (de Mahón, no la mayonesa bautizada por el cardenal Richelieu) sin almidón de maiz modificado genéticamente, éso sí, escrito con una letra -totalmente legal gracias a nuestros políticos indecentes- que sin una lupa es imposible de leer.
Un servidor seguirá haciendo el esfuerzo, pese a la miopía, y rechazando todo producto destinado a joderme la salud y el bolsillo. Y, como ya hicimos un grupo de padres en la escuela, publicando las marcas emponzoñadas con mierda transgénica.
¡Al loro y que revienten ellos!

publicat pel Colomí Missatger el 2 de febrer de 2010

01/02/2010 GMT 1

Biotecnología: alimentos y farmácos

collectiu @ 09:24

Este interesante artículo nos lo envía nuestro amigo Fernando Comas, al que seguimos en su blog Pharmacoserias  

Innovación biotecnológica en otros campos: Los alimentos genéticamente modificados y la movilización social. Similitudes y diferencias con la innovación biotecnológica farmacéutica

Tatiana Andia ReyPara explicar la trayectoria de los movimientos sociales anti-transgénicos, el artículo de Schurman y Munro analiza las diferencias entre el activismo británico y el activismo estadounidense. En particular, sugiere una explicación para el hecho de que el primero (británico) haya logrado influenciar las políticas regulatorias referentes a la introducción de OGM en la producción de alimentos y el segundo (estadounidense) haya alcanzado solo un cierto nivel de impacto sobre la opinión pública, pero sin mayor influencia sobre las decisiones gubernamentales al respecto. El movimiento británico data de los años 80s y en un principio, antes de que la tecnología hubiera producido resultados concretos, se concentró en combatirla mediante “contra-experticia”, es decir, identificando desde el punto de vista científico los posibles riesgos para la naturaleza y la salud, y obligando a las agencias regulatorias a adoptar una aproximación precavida y mesurada frente al tema.

Por Tatiana Andia Rey
Consultora de Asuntos Económicos y Propiedad Intelectual
Observatorio del Medicamento - Federación Médica Colombiana

Todos hemos oído hablar alguna vez de los “alimentos genéticamente modificados” o “transgénicos”, así como hemos experimentado, en contraposición, el reciente boom en la oferta de “alimentos orgánicos”. Los transgénicos son alimentos que contienen insumos o que utilizan en su producción tecnología de modificación genética. Dicha tecnología hace parte de lo que se considera más generalmente como innovación biotecnológica y, así como la biotecnología farmacéutica, consiste en introducir cambios en las secuencias de ADN mediante ingeniería genética[1].

Sin embargo, a diferencia de lo que ocurre con la biotecnología farmacéutica, que en general es percibida positivamente como un avance científico que podría llevar a la cura de enfermedades como el cáncer y la artritis, entre otras; la biotecnología agrícola, ha sido identificada como algo negativo y “anti-natural”, y por lo tanto ha sido objeto de fuerte oposición por parte de amplios sectores de la opinión pública.

Desde 1996 los grupos de activistas, especialmente europeos, han jugado un papel activo en la generación de dicha oposición a los organismos genéticamente modificados (en adelante, OGM). En efecto, estos grupos lograron que se introdujeran en Europa regulaciones específicas para esta tecnología, entre las que se incluye una moratoria de 6 años (entre 1998 y 2004) establecida por el Parlamento Europeo para la aprobación de cultivos genéticamente modificados, así como políticas especiales de identificación y trazabilidad para los productos que contuvieran OGM. Además, consiguieron que la mayoría de los grandes supermercados no incluyeran OGM en los productos de sus marcas propias e incluso que se comprometieran a no vender en absoluto alimentos que contuvieran OGM.

Independientemente de si se está de acuerdo o no con la visión de dichos activista europeos sobre los OGM, lo cierto es que en gran medida la trayectoria de la innovación biotecnológica agrícola se vio considerablemente afectada por estas campañas de desprestigio, y dada su relevancia para el caso de la innovación farmacéutica, vale la pena entender cómo se dio este proceso.

Este es precisamente el argumento del libro de Rachel Schurman y William Munro, “Making Biotech History: Industry, Science and Social Activism“ (Construyendo la historia de la biotecnología: industria, ciencia y activismo social) que se publicará el próximo año (2010) y que muestra cómo la controversia en torno a los “transgénicos” transformó la historia de la biotecnología. El libro nos muestra además cómo las dos visiones encontradas con respecto a los OGM representan, en últimas, dos formas distintas de ver el mundo, una en la que prima el discurso de la audacia innovadora y la confianza en la tecnología, y otra en la que prima el discurso de la conservación, la humildad frente a la naturaleza, el conocimiento de los intereses económicos detrás de los esfuerzos innovadores y la consecuente precaución que habría que tener frente a la tecnología.

Para comprender mejor lo sucedido con los movimientos sociales anti-OGM, y para lograr hacer un vínculo entre el campo de la innovación agroindustrial y el de la innovación farmacéutica, reseñaré brevemente el análisis y las conclusiones hechas por los mismos autores en un artículo publicado muy recientemente en el American  Journal of Sociology y titulado “Targeting capital: A cultural economy approach to understanding the efficacy of two anti-genetic engineering movements” (Identificando el capital: una aproximación de economía cultural para entender la eficacia de dos movimientos de anti-ingeniería genética)[2].

El éxito de la movilización social anti-transgénicos

Para explicar la trayectoria de los movimientos sociales anti-transgénicos, el artículo de Schurman y Munro analiza las diferencias entre el activismo británico y el activismo estadounidense. En particular, sugiere una explicación para el hecho de que el primero (británico) haya logrado influenciar las políticas regulatorias referentes a la introducción de OGM en la producción de alimentos y el segundo (estadounidense) haya alcanzado solo un cierto nivel de impacto sobre la opinión pública, pero sin mayor influencia sobre las decisiones gubernamentales al respecto.

El movimiento británico data de los años 80s y en un principio, antes de que la tecnología hubiera producido resultados concretos, se concentró en combatirla mediante “contra-experticia”, es decir, identificando desde el punto de vista científico los posibles riesgos para la naturaleza y la salud, y obligando a las agencias regulatorias a adoptar una aproximación precavida y mesurada frente al tema.

Más aun, a partir de 1996, cuando se comenzaron a introducir los primeros productos con OGM en Europa, el movimiento diversificó su estrategia y comenzó a influir en los potenciales consumidores y en las cadenas de supermercados. Es así como los movimientos anti-OGM británicos y europeos crearon un imaginario de los transgénicos que los identificaba con algo poco natural, desconocido y potencialmente muy riesgoso. Adicionalmente concentraron sus campañas en contra de la transnacional Monsanto[3], e iniciaron otra serie de campañas dirigidas a las grandes cadenas de supermercados y a los consumidores, con el fin de forzarlos a no comercializar ni consumir alimentos que contuvieran OGM.

Entre las herramientas que los activistas usaron para impactar a los consumidores estaba un novedoso manual dirigido a compradores, con el fin de que pudieran fácilmente identificar y evitar comprar los productos que contuvieran OGM. Así mismo, establecieron mecanismos de control mediante encuestas sobre las políticas de los grandes supermercados frente a los alimentos con OGM.

Por el contrario, los grupos activistas estadounidenses, si bien tuvieron una estrategia similar, fueron mucho menos exitosos que los británicos. En efecto, la mayoría de las agencias reguladoras norteamericanas continuó teniendo una aproximación pro-biotecnología (muy similar a la que pudimos ver frente al tema de protección de datos para medicamentos biotecnológicos en la entrega anterior de esta serie), a pesar de las múltiples demandas legales y comunicaciones en contra emitidas por grupos de la sociedad civil.

La explicación para esta diferencia en efectividad entre los dos movimientos sociales, el británico y el estadounidense, está en los distintos niveles de receptividad de los consumidores, de los supermercados, de los agricultores y de las agencias regulatorias, en los dos países. En particular, los autores sugieren, por ejemplo,  que la cultura económica de los supermercados británicos era más vulnerable a la presión de los activistas ya que el ambiente era fuertemente competitivo, por lo que un pequeño incremento o una pequeña disminución en la cantidad de consumidores eran cruciales para cada compañía. Así mismo, la cultura de los consumidores británicos, si bien no era tan susceptible a cambios en la calidad (como la de los franceses, por ejemplo), si era bastante susceptible al discurso de los riesgos para la salud que podían producir los alimentos genéticamente modificados.

Por el contrario, en EE.UU. había pocas compañías comercializadoras (grandes superficies) aunque diseminadas por todo el país y tenía un poder concentrado ya desde los años 90, por lo que eran mucho menos vulnerables a las amenazas de boycotts o sabotajes por parte de los consumidores. Así mismo, los consumidores tradicionalmente confiaban en la información provista por las compañías, confiaban en las agencias regulatorias y confiaban en las corporaciones, lo que tampoco facilitó la tarea de los activistas que intentaban impactar  las conciencias de los compradores.

Por otra parte, en lo referente a la producción, los agricultores británicos no tenían una relación estrecha con las compañías de biotecnología y no producían extensivamente maíz ni soya (dos de los productos con mayor desarrollo en OGM), lo que también facilitó la influencia de los movimientos sociales. En cambio, los agroindustriales estadounidenses tenían y tienen aun hoy una relación muy cercana con las compañías de semillas e insumos biotecnológicos, en la medida en que esta industria se ha encargado de ofrecerles a los agricultores beneficios económicos significativos. Por esta razón, los grupos de activistas tampoco pudieron influir efectivamente en los agricultores.

Similitudes y diferencias entre la biotecnología agrícola y la farmacéutica

El paralelo entre el caso de la tecnología de OGM y lo que ha sucedido y podría suceder con la innovación biotecnológica en el sector farmacéutico, hace relevante identificar puntos de convergencia y divergencia entre el sector de los alimentos y el de los medicamentos:

La principal similitud que existe sin duda entre los dos sectores, el agrícola y el farmacéutico, en lo referente a biotecnología, es el impacto que ambas industrias tienen en la vida de los seres humanos. Ambas industrias impactan directamente dos medios de la  “vida buena”, la alimentación y la salud, por lo que sin duda son absolutamente prioritarias.

La segunda gran similitud entre los dos sectores y su incursión en la biotecnología es precisamente la complejidad y sofisticación técnica de las innovaciones a las que nos enfrentamos. El efecto más evidente de dicha sofisticación técnica es las dificultades que enfrentan los movimientos de la sociedad civil para producir y diseminar información de forma accesible para todos los públicos. En este sentido, la experiencia de la movilización social en torno a los alimentos genéticamente modificados podría ser un buen ejemplo a seguir en la medida en que lograron combinar estrategias de “contra-experticia” a la vez que fueron capaces de producir materiales asequibles para la mayoría de la población.

En cuanto a las diferencias, la más sobresaliente es que si bien en el caso de los alimentos con OGM existía la posibilidad de privarse de los mismos como una medida de precaución frente a los riesgos que implicaban, lo mismo no se puede decir de los medicamentos biotecnológicos, que muchas veces se constituyen en aquello que separa la vida de la muerte.

Es precisamente por esto que el movimiento social global sobre “transgénicos” era un movimiento que avocaba, en un principio, por la eliminación de los mismos; mientras que el movimiento global frente a los medicamentos de alta tecnología es un movimiento por el acceso universal a los mismos. Sin embargo, al final y después de que los europeos recientemente cedieran la moratoria a la introducción de OGM, ambos movimientos confluyen en el llamado a la regulación de eta nueva tecnología con el fin de minimizar los efectos adversos sobre la población.

La segunda diferencia fundamental está en los miembros y la longitud de la cadena global de producción y comercialización de ambos tipos de bienes (alimentos y medicamentos), así como del rol que juegan los consumidores en uno y otro sector. A continuación desarrollaré más este tema:

La cadena global farmacéutica y su importancia para la movilización social

Uno de los aspectos que resulta más interesante del artículo de Schurman y Munro reseñado arriba es la integración que los autores hacen entre la literatura de movimientos sociales y la de cadenas globales de mercancías (global commodity chains) para mostrar que el éxito o fracaso de un determinado movimiento social depende, no sólo de su entorno político, sino también de a qué integrantes de la cadena de comercialización decida impactar.

Así, el movimiento británico ejerció influencia en varios de los eslabones de la cadena (agricultores, supermercados, consumidores), e identificó las debilidades que cada eslabón tenía. El movimiento estadounidense, por su parte, si bien intentó impactar los mismos eslabones de la cadena, encontró más fortalezas que debilidades en cada uno de los lazos, por lo que fue mucho menos efectivo.

Una de las nociones más interesantes de la teoría de las cadenas globales de mercancías es que implica que entre más larga sea la cadena, hay más puntos en donde puede ser interrumpida, y por lo tanto hay más oportunidades de impacto para los movimientos sociales. 

Siguiendo esta interpretación y considerando la importancia que tiene para los movimientos sociales el comprender la estructura de las cadenas globales de las mercancías, vale la pena analizar la cadena global farmacéutica. Al hacer una revisión rápida y superficial de dicha cadena, además de encontrar industriales, distribuidores, y grandes proveedores públicos y privados, nos encontramos con un actor prácticamente exclusivo[4] de la cadena global farmacéutica: se trata de un intermediario adicional que selecciona el producto pero no lo consume ni paga por él; se trata de “el médico”.

El eslabón vital en la cadena global farmacéutica: el médico

El médico es un actor fundamental de la cadena global farmacéutica en la medida en que, a diferencia de lo que sucede con los alimentos, en el campo farmacéutico no es el consumidor sino el médico quién toma las decisiones de consumo en representación de su paciente. El médico por lo tanto, es el actor que debería contar con la mejor información disponible para juzgar la calidad, seguridad, y costo-beneficio de las alternativas terapéuticas.

Sin embargo, el actor privilegiado que es el médico ha sido tradicionalmente visto como un intermediario más en la cadena, que ha sido manipulado por quienes tienen fuertes intereses financieros en la comercialización de uno u otro medicamento. Sin embargo, desde la óptica de la longitud de la cadena global farmacéutica el médico puede también ser visto como una oportunidad, un eslabón especial de la cadena sobre el que se podría ejercer una influencia positiva.

Si bien las relaciones entre el médico y la industria farmacéutica han sido tradicionalmente muy criticadas, y si bien muchas veces se ha considerado al médico como un actor cooptado y sobornado por la industria, lo cierto es que esa es una visión cada vez menos acertada. La relación entre el médico y la industria se hace cada día más borrosa, con la excepción de una minoría de médicos líderes que toman importantes decisiones de compra para administradores y proveedores de salud, o que trabajan en sectores primordialmente privados, y que por lo tanto siguen siendo atractivos para los esfuerzos mercadotécnicos de la industria farmacéutica.

Por el contrario, la mayoría de médicos hoy se encuentra en situaciones dramáticas de desprotección y destitución, al estar atrapados entre las necesidades de sus pacientes y el afán de beneficio económico y contención de costos de las aseguradoras y proveedoras de salud para quienes trabajan. Ese debilitamiento de la posición de poder del médico, si bien hace que pierda atractivo para la industria, sin duda representa una oportunidad para hacer de este importante eslabón un actor mucho más empoderado, que posea toda la información necesaria y pueda ponderar los beneficios para su paciente, a la vez que valora los incentivos económicos que determinados actores pueden tener para presionar ciertas decisiones de prescripción.

Es con los médicos no cooptados por la industria con quienes debe hacerse “contra-experticia”, identificando desde el punto de vista científico aquello que realmente constituye un avance terapéutico, de aquello que es simple apología con fines comerciales. Es con rigor científico que deben valorarse los posibles beneficios de estos tratamientos frente a los riesgos que implican sus efectos secundarios para los pacientes y sus costos excesivamente elevados para la viabilidad financiera de los sistemas de salud.

En este contexto, solo si se consigue concientizar a los médicos de la ponderación que debe existir entre los beneficios reales de los avances biotecnológicos frente a los riesgos que implican para los pacientes en lo clínico y para los sistemas de salud en lo económico (como el caso colombiano, que está a punto del colapso financiero por los sobrecostos de estos productos), podremos completar los esfuerzos de defensa de la salud pública que ya se están llevando a cabo en áreas tan importantes como la protección de propiedad intelectual o la vigilancia farmacológica.

En últimas, es el médico no cooptado el único eslabón de la cadena que cuenta con una autoridad moral basada en un código de ética, y con una autoridad científica al tener los elementos para entender la complejidad farmacológica. Los médicos no cooptados tienen que adoptar con responsabilidad su lugar protagónico en la cadena global farmacéutica, es a ellos a quienes les corresponde jugar el rol que jugaron los consumidores informados en el caso de los alimentos con OGM. 

En conclusión, es vital hacer disponible un sistema de información independiente, de alto nivel científico, para los médicos no cooptados, que brinde elementos objetivos para hacer contrapeso a la información provista por la industria. Es precisamente la identificación de esta necesidad lo que justifica el esfuerzo de la Federación Médica Colombiana, del Observatorio del Medicamento y de este Boletín.



[1] Es decir, la manipulación misma de los genes de un determinado organismo.
[2] El artículo se puede consultar (aunque con costo) en: http://www.journals.uchicago.edu/toc/ajs/2009/115/1
[3] Vea la campaña “Millions Against Monsanto” en http://www.organicconsumers.org/monlink.cfm con un video muy interesante titulado “El mundo según Monsanto”.
[4] Digo particularmente exclusivo porque las cadenas globales de insumos médicos y métodos diagnósticos podrían considerarse muy similares a la farmacéutica.


 Fuente: Observatorio del medicamento

Boletín Informática y Salud ISSN 0121-4675 | Res.Min.Gob.0036/91 | Año 19 Nro.52/2009 | Bogotá, 22a28dic/2009

31/01/2010 GMT 1

Som Lo Que Sembrem al Fòrum Social Català

collectiu @ 21:03

Els companys de Som Lo que Sembrem ens envien la resenya de la seva sessió al Fòrum.

FSCAT somloquesembremDissabte  al matí va tenir lloc a un aula de l'edifici central de la UB el seminari conjunt Som lo que Sembrem-Attac, Crisi alimentària: transnacionals, necrotecnologies i especulació
financera. Moviment antitransgènic a Catalunya: lluites per la sobirania alimentària, la salut i la democràcia,
en el marc del segon Fòrum Social Català.
Va participar en primer lloc Gabriela Serra d'Entrepobles que va explicar els intents de les multinacionals de manipular en el seu profit la fam al món en la recent cimera de Roma: "parxes" tecnològics en lloc de suport polític i  tècnic actius. Seguidament va parlar el doctor en bioecnologia Miquel Vallmitjana de la plataforma SLQS, que va explicar els problemes que comporta la tecnologia transgènica a diferents nivells i el concepte de necrotecnologies. El tercer ponent va ser el Pep Riera, sindicalista i pagès i membre també de SLQS,  que va il.lustrar la interrelació entre polítiques agràries, interessos econòmics de les multinacionals  i la crisi alimentària mundial. També va descriure els canvis al món pagès al nostre país a partir de què es va anar establint més i més la dependència d'aquest en llavors, agrotòxics, i en assessorament  tècnic, de les multinacionals. El ponent d'Attac Carlos Sampietro va donar unes pinzellades sobre com s'especula en borsa amb els aliments i els grans profits que això comporta a costa de la desgràcia de milions de persones. Finalment, i per il.lustrar les lluites a nivell llocal contra aquests grans interessos, la ponent de Som lo que Sembrem Verònica Miró va explicar la campanya per una Catalunya Lliure de Transgènics, i com els poders econòmics amb l'ajut inestimable de les cúpules dels partits polítics van avortar la iniciativa. Va remarcar que, tot i això, la campanya ha estat un lloc d'aprenentatge per molts i un exemple de com el poble vol proposar alternatives i participar activament en la vida política del país, però on es mostra clarament  la necessitat ineludible de democratitzar molt més lleis i institucions. 
Cristina Montané membre de l'Associació d'Afectats per la Fibriomialgia i de Dempeus també va fer una breu presentació de la seva lluita política pel reconeixement de la malaltia, i va acabar d'arrodonir pels assistents les connexions i la  globalitat de les lluites per la salut, la democràcia i una bona alimentació, aquí i a tot arreu.
Per l'interès despertat entre els assistents i la bona sinèrgia entre les diferents presentacions, els ponents van acordar repetir el seminari properament en un centre cívic o altre lloc públic de la ciutat, i on quedi més temps per debatre les alternatives amb el públic.
Som lo que Sembrem valorem molt positivament l'interès demostrat en la gran participació de públic assistent (al voltant de les 100 persones) , i en la llarga llista de gent que s'ha apuntat per rebre informació i col.laborar amb SLQS. El pas del documental que es va fer dissabte El Món segons Monsanto també ha despertat força interès i s'ha animat a la gent a fer passades de documentals com la Guerra de la Soja als seus entorns veïnals, familiars, associatius. Al vestíbul de la Universitat s'ha pogut veure aquests dies l'exposició Catalunya LLiure de Transgènics que il.lustra la campanya que va durar dos anys, que es va presentar als seus inicis al primer Fòrum Social Català i que ara donem per tancada amb aquest seminari i exposició, on s'agraeix també a totes les entitats i persones el seu recolzament.
fsc2 somloquesembrem
Som lo que Sembrem hem presentat també en el sí del FSCat el Manifest de Bellpuig que enmarca els nous objectius i estructura de Som lo que Sembrem a partir d'ara.
Manifest de Bellpuig

25/01/2010 GMT 1

Dempeus al II Fòrum Social Català

collectiu @ 10:47

Engega el Fòrum Social Català

fscat.jpgEl Fòrum Social Català 2010 i la Campanya contra l'Europa del capital, la crisi i la guerra es presentaran en roda de premsa el proper dimarts dia 26 de gener a les 12h davant l'edifici de la Borsa de Barcelona (Pg. De Gràcia, 19). Dos dies després, el 28 de gener, tindrà lloc una manifestació unitària, i finalment, les principals activitats del Fòrum es duran a terme els dies 30 i 31 de gener a l'edifici històric de la Universitat de Barcelona (Plaça Universitat).

 

 

En la roda de premsa hi participaran portaveus del FSCat i de la Campanya contra l'Europa del capital, la crisi i la guerra . També comptarem amb una acció de carrer per escalfar motors, i posteriorment, amb una intervenció d'un representant de la recentment creada Plataforma contra la pujada de les tarifes dels transports públics .

 

 

El segon Fòrum Social Català , al que ja s'han adherit més de 120 entitats, es celebrarà l'últim cap de setmana de gener d'aquest any i hi participaran múltiples persones, entitats i col.lectius que actualment estan treballant per combatre la crisi canviant el sistema i per construir un món just, solidari, no violent i respectuós amb el medi ambient i els seus pobles. Les principals línies temàtiques d'enguany seran:

 

  1.  Les causes de la crisi global (ecològica i del territori, social i econòmica, democràtica i dels pobles).
  2.  Les conseqüències de la crisi global.
  3.  Les alternatives a un món en crisi.

Podeu veure al final el programa sencer del Fòrum, però el dissabte, 30 de gener, hi ha 2 tallers que em semblen especialment interessants, tots dos especialment relacionats amb la salut, la sanitat i els bons aliments. Dempeus per la Salut Pública participa : 

 

l'aula 1.2, a les 12 hores, juntament amb altres tres organitzacions de defensa de la sanitat i la salut pública com catac.jpg

CATAC-CTS/IAC,

associacio-catalana-defensa-sanitat-publica-acdsp-fadsp.jpeg

Associació Catalana defensa Sanitat Pública ACDSP-FADSP,

i Dempeus per a la salut pública,

dempeus3.jpg

amb moderació d'Albert Ferris, del Centre d’Anàlisi i Programes Sanitaris (CAPS)

L’objecte de la sessió serà discutir alguns abordatges i propostes sobre la salut davant de la crisi, entre totes els persones assistents.

Dissortadament, a la mateixa hora, i a l'aula 1.3 hi haurà la  "Conferencia sobre Enfermedades Ambientales, SQM" que desenvoluparan l'Escola del Benestar i el Colectivo Ronda.

I abans, a les 10 hores i a l'aula 3.1 els nostres  amics de Som lo que Sembrem, ens parlaran de

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Crisi alimentaria: transnacionals, necrotecnologies i especulació financera. Moviment antitransgénic a Catalunya: lluites per la sobirania alimentària, la salut i la democràcia.

L'adreça on es celebrarà el Forum Social Català  és la UNIVERSITAT de BARCELONA
Gran Vía de les Corts Catalanes, 585
Barcelona, 08007

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Contra la seva crisi, les nostres solucions. Combatem la crisi canviant el sistema!

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