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DEMPEUS per la salut pública
En defensa del Sistema Nacional de Salut amb tot el seu caràcter assolit: públic, universal, de qualitat, integral, solidari i d' equitat garantida.

Categoria: Reforma sanitaria EEUU

10/02/2010 GMT 1

El paso atrás de Obama ante la esperada reforma sanitaria

collectiu @ 20:32

EE UU : EL GOBIERNO RENUNCIA A PROPORCIONAR UN PLAN PÚBLICO DE SALUD PARA TODA LA POBLACIÓN

El paso atrás de Obama ante la esperada reforma sanitaria

La promesa del presidente de los EE UU de reformar la sanidad, en el único país industrializado del mundo sin cobertura universal, se desvanece. El “Yes, we can” retrocede ante el poder de las aseguradoras médicas.

Alsi Canales / San Francisco (EE UU) Martes 9 de febrero de 2010.  Número 119- Periódico Diagonal. 

gasto salud OCDE

Elaboración: DIAGONAL

La reforma del sistema sanitario estadounidense fue un punto central en la campaña electoral de Barack Obama. En noviembre de 2009, la Cámara de Representantes aprobó una versión del anteproyecto de ley para una reforma, que fue seguida por la aprobación de la versión del Senado el pasado 24 de diciembre, en esta cámara los demócratas acaban de perder la mayoría absoluta. Si bien no se conocerá el proyecto definitivo hasta que finalice la negociación entre ambas cámaras (que ahora deberán armonizar ambos textos en uno sólo o ponerse de acuerdo en aprobar una de las dos versiones), la posibilidad de un plan público de salud para el pueblo estadounidense ya ha quedado descartada, lo que podría explicar parcialmente la decepción de buena parte de las bases y votantes del partido demócrata. La sanidad universal, promesa electoral de Obama muy aclamada por buena parte de los medios de comunicación, se convertirá finalmente en una obligación jurídica de comprar un producto privado: la ciudadanía deberá adquirir uno de los seguros médicos que ofrecen muchas de las compañías aseguradoras que operan en el país. Todo ello a pesar de que Obama y el vicepresidente Biden se expresaron en contra de esta medida hace un año. A partir de ahora, quien no obtenga una póliza médica recibirá una multa.

El Gobierno de EE UU ha renunciado también, como explica el catedrático de Ciencias Políticas y Políticas Públicas Vincenç Navarro, a la medida muy popular de financiar la reforma con los impuestos sobre los grupos más pudientes. Gana terreno, por el contrario, la propuesta republicana de que la expansión de la cobertura a las personas sin prestaciones médicas se realice a base de aumentar los impuestos de los trabajadores que tenían un aseguramiento colectivo, lo que penaliza a los colectivos de trabajadores mejor organizados.

Enemigos de lo público  

En el único país industrializado del mundo que sigue sin contar con una asistencia sanitaria universal, los conservadores y las aseguradoras, que con la reforma verán ampliado su mercado, se han opuesto de manera ferviente a la opción pública, que temen pueda servir de ‘caballo de Troya’ para sustituir el modelo actual de pagadores múltiples por un modelo de pagador único (single-payer), un seguro social universal. Este último, que viene siendo reivindicado desde hace tiempo por diferentes asociaciones de profesionales médicos y colectivos de los movimientos sociales, ha pasado a ser un tema del que los políticos han evitado hablar durante los meses que ha durado el debate de la reforma sanitaria. En mayo de 2009, ocho activistas fueron detenidos durante una vista que celebraba la Comisión Financiera del Senado sobre la reforma sanitaria. Esta vista incluía un panel de invitados de 41 expertos, entre los cuales no se encontraba ningún representante de las asociaciones médicas que defienden el sistema de pagador único, a pesar de que habían solicitado una invitación de forma insistente. El suceso ha pasado a ser conocido como el caso de Baucus 8.

La OMS, en su Informe sobre la salud en el mundo 2000 - Mejorar el desempeño de los sistemas de salud, dice que los objetivos de los sistemas sanitarios deben ser la buena salud, la receptividad ante las expectativas de la población y una contribución financiera justa. Sin embargo, en EE UU cada año mueren 100.000 personas por no poder sufragar los gastos de los servicios sanitarios, según un estudio de la Universidad de Harvard. Unos 47 millones de estadounidenses carecen de cobertura médica por ser rechazada por las compañías aseguradoras, por no poder pagar una póliza privada o por no cumplir con suficientes requisitos para entrar en uno de los programas médicos que ofrece el Estado a determinados grupos. Un dato más: la bancarrota por el alto precio de las facturas médicas conforma la primera causa de quiebra personal.

A la hora de intentar explicar el motivo de estos datos en el país que es considerado primera potencia económica, la mayoría de expertos no dudan en señalar hacia el poder de las compañías de seguros privados, que mueven un negocio de 400.000 millones de dólares al año. Las mismas compañías que controlan el sistema sanitario invierten también grandes sumas de dinero para financiar las campañas electorales de los candidatos (seis millones de dólares en el caso de la campaña de Barack Obama). Hace unos días aparecía en los titulares de varios medios de comunicación la decisión del Tribunal Supremo de eliminar restricciones en la financiación privada de las elecciones, por lo que no resulta difícil interpretar que la influencia de este sector seguirá creciendo, no sólo en la financiación de las carreras políticas sino además ejerciendo presión como potentes lobbies.




LAS POSIBILIDADES DE TENER COBERTURA SANITARIA EN ESTADOS UNIDOS

Si eres ’pobre’
Si puedes demostrar, según los requisitos del Estado, muy bajos ingresos los planes públicos principales son Medicare y Medicaid: para personas mayores de 65 años (con suficiente historial laboral), personas con alguna discapacidad, indígenas y nativos de Alaska, en algunos casos.

Como empleado
Seguro privado costeado (total o parcialmente) por el empleador: para personas empleadas por cuenta ajena, según la antigüedad en el puesto y el tipo de contrato. No todos los empleadores lo ofrecen. Suele tratarse de una cobertura general (con ‘agujeros’ según las necesidades de cada persona) y se cancela al perder el empleo.

Autónomo
Seguro privado abonado de forma individual: para trabajadores autónomos y personas que no entren en las categorías anteriores. La póliza aseguradora debe antes valorar y aprobar si el posible cliente es aceptable, según su edad, sexo e historial clínico, entre otros requisitos.




Fuente: Periódico Diagonal

08/11/2009 GMT 1

la Cámara de Representants dels EE.UU. aprova per la mínima la Llei de Salut

collectiu @ 19:59

On Clinton va fracassar, Obama porta camí d'aconseguir-ho.  Per 220 vots a 215 el Congrès dels Estats Units ha aprovat el programa de salut impulsat pel President Obama que representa un cost de 1,1 bilions de dòlars en 10 anys.

“Aquest és el moment de revolucionar l'atenció en salut en aquest país" ha declarat George Miller, representant demòcrata per California i un dels principals arquitectes de la Llei. Tanmateix, els demòcrates han hagut de fer concessions molt importants en la cobertura dels avortaments, acceptant que sols es contemplès la seva inclusió en casos de violació i poques excepcions més.

Ara la batalla passa al Senat, on el text de la Llei encara pot sufrir noves modificacions, en un sentit o en un altre, però avui es celebrava, desprès de la votació,  que la nova mesura que es pagarà amb noves taxes i retalls en el programa existent de  Medicare — suposa que el sistema de salut.  mitjançant aquest programa d'assegurança del  govern --arriba finalment als 36 milions de persones que fins ara no tenien cap mena d'assegurança . Al mateix temps, s'acaba amb pràctiques actuals de les companyies privades d'assegurances de no cobrir "condicions pre-existents" o deixar a les persones sense cobertura quan es posen malaltes.

Sols un republicà, el representant  Anh Cao, de Louisiana, ha votat a favor, en tant que 39 demòcrates han votat en contra.  A la Càmara, la majoria demòcrata ha començat a celebrar i vitorejar el resultat --en tant els republicans seien en silenci--quan en el tauler electrònic s'ha vist el vot favorable número 218, que era decissiu per a la victòria de la Llei.

“Hem fet el que haviem promès al poble americà que faríem” ha dit el líder de la majoria,   Steny H. Hoyer de Maryland, encara que reconeix que queda molta feina per fer. I molts representants pensen que no hauria estat possible aquest resultat si Obama no s'haguès anat en persona  al  Capitoli per demanar als polítics que  “responguessin a la crida de la història” i donessin el seu suport a la Llei.

John Dingell, Demòcrata de Michigan i el més antic de la Càmara, ha recordat que va ser l'any 1935 quan es va aprovar la Llei de la Seguretat Social .”  I han estat molts els representants del Partit Demòcrata que  han reconegut el gran paper jugat per la Presidenta de la Càmara,  Nancy Pelosi  en aconseguir una victòria que ha estat fins i tot més dura del que havien cregut, en especial pel que fa a les concessions que s'han vist obligats a fer davant els anti-avortistes per limitar la cobertura de l'avortament.


EE.UU.: reforma de salud supera votación

Carlos Chirinos BBC Mundo, Washington

Por 220 votos a favor y 215 en contra, la Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó su versión de la ley que reforma el sector de servicios de salud, la iniciativa más importante de la agenda política interna del presidente Barack Obama.

Una emocionada Nancy Pelosi, presidenta de la Cámara, leyó la votación.

Steny Hoyer (izq.), Nancy Pelosi y George Miller

Sin embargo, la ley no contó con el apoyo bipartidista al que aspiraba el presidente y 176 republicanos votaron en contra. Sólo uno, el representante por Luisiana, Joseph Cao, se sumó a la mayoría demócrata.

Pero también los demócratas perdieron 39 de sus miembros, del grupo más conservador del partido conocido como los "perros azules", una señal de división en las filas del partido de gobierno que sus líderes sin embargo dijeron que no es "importante".

Así, el plan de reformar el sector de servicios de salud está un paso más cerca de concretarse, aunque falta todavía que el Senado vote su versión de la ley, algo que podría suceder en las próximas semanas.

"Voto histórico"

Poco después de anunciar el resultado, la presidenta de la Cámara, la demócrata Nancy Pelosi, ofreció una rueda de prensa en la que anunció que había recibido una llamada del presidente Obama "felicitándonos por esta gran victoria para el pueblo estadounidense".

"Esta noche, en un histórico voto, la Cámara de Representantes aprobó una ley que finalmente hará realidad la promesa de cuidados de salud accesibles y de calidad para el pueblo estadounidense". Comunicado de la Presidencia de EE.UU.

"Agradezco al presidente por su tremendo liderazgo, porque sin él en la Casa Blanca esta victoria no habría sido posible", afirmó Pelosi.

La oficina de prensa de la Presidencia distribuyó un comunicado en el que el mandatario alabó el "duro trabajo" realizado y aseguró que el país está "a dos pasos de lograr una reforma de seguros de salud en EE.UU.".

"Esta noche, en un histórico voto, la Cámara de Representantes aprobó una ley que finalmente hará realidad la promesa de cuidados de salud accesibles y de calidad para el pueblo estadounidense".

Al inicio de la jornada, el presidente Obama había realizado una inusual visita al Capitolio de Washington, en un esfuerzo de última hora para persuadir a algunos legisladores de su propio Partido Demócrata que no estaban del todo convencidos con el plan.

Las gestiones presidenciales no evitaron la deserción del grupo conservador demócrata y sólo atrajeron a un republicano, por lo que difícilmente se podrá decir que la ley contó con el respaldo bipartidista que Obama dijo querer desde que presentó la iniciativa al Congreso en junio pasado.

15 horas de debate

Casi 15 horas duró el debate que precedió a la votación de la ley, que lleva el nombre de Ley de Cuidados de Salud Accesibles para los Estadounidenses.

El congresista republicano por California, Bryan Bilbray, justificó su voto contra el proyecto por lo costoso y porque considera que servirá para financiar servicios de salud para inmigrantes ilegales.

"Esta ley costará a los contribuyentes más de US$1 billón. Ésta es la peor prescripción cuando el desempleo está en 10,2% y el Congreso ha gastado ya millones de millones en el rescate de Wall Street", aseguró Bilbray.

Una propuesta de ley alternativa republicana, que fue presentada esta semana y que habría costado un 40% menos que la aprobada este sábado, no logró los votos necesarios en esta jornada.

Entre los esfuerzos de negociación que se llevaron a cabo desde los días previos, se aceptó introducir una enmienda para prohibir el uso de fondos federales para la cobertura de operaciones de aborto, la cual fue aprobada por los republicanos y unos 40 demócratas.

Aunque las actuales leyes ya prohíben que se usen dineros públicos en la práctica de abortos -salvo en casos de violación, incesto o cuando la vida de la madre está en peligro-, el ala liberal del Partido Demócrata y grupos que defienden los derechos de las mujeres expresaron su "desilusión" por el refuerzo de esa limitación.

Camino nuevo

Para que la ley sea aprobada debe recibir aún el visto bueno a la versión que maneja el Senado, con la cual deberá fundirse eventualmente para crear un solo texto legal.

En la cámara alta no está claro cuándo podrá empezar ese debate, ya que se espera por el informe de la Oficina de Presupuesto del Congreso, que debe evaluar el costo y la viabilidad del proyecto planteado.

Esta semana, el líder de la mayoría demócrata, Harry Reid, sugirió que el tema podría quedar para el próximo año, pese a que el presidente Obama ha insistido en que quiere firmar la ley este año.

En su mensaje tras la aprobación de la ley, Obama reiteró que quiere firmar "una reforma integral del sistema de seguros de salud antes del final del año".

Hasta ahora la iniciativa ha recorrido un camino inédito, ya que es la primera vez en varias décadas que un proyecto de este tipo logra ser votado, presentado y finalmente aprobado en la cámara.

En cambio, con pocos meses en el gobierno, Obama logró que el Congreso analizara el tema y lo sometiera a votación, algo en lo que fracasó el ex presidente Bill Clinton a principios de los '90, la última ocasión en la que se intentó hacer la reforma.

La reforma

  • Garantiza cobertura médica al 97% de los estadounidenses
  • Crea una "opción pública" de seguros de salud, que complementará los que ofrece el sector privado
  • Prohíbe a las aseguradoras excluir a personas por "condiciones pre-existentes" o que sus primas aumenten en función de su historial médico
  • Aumenta hasta los 27 años la edad de hijos dependientes cubiertos dentro de pólizas de sus padres
  • Establece la obligatoriedad de asegurarse y crea multas para quienes no lo hagan
  • La Oficina de Presupuesto del Congreso estima el costo de la ley en US$ 900.000 millones, y que reducirá en US$ 100.000 millones el déficit fiscal

Fuentes:  Punts de vistaBBC Mundo

Altres artícles relacionats:

Barack Obama defiende ante el Congreso el plan de salud (I), (II) i (i III)

Gairebé perfecte, Sr. President

02/10/2009 GMT 1

Las aseguradoras gastan un millón de euros al día, para hacer fracasar la reforma de Obama

collectiu @ 12:53

El negocio de la sanidad es tan grande que las aseguradoras quieren asegurarse su futuro a cualquier precio.  

Las aseguradoras gastan un millón de euros al día, para hacer fracasar la reforma de Obama

Protesta contra la reforma sanitaria

Protesta_Colorado_reforma_sanidad_impulsada_Barack_Obama-8188a.jpgEn Estados Unidos, el sector privado quiere impedir a toda costa que se les escape este maná. Detrás de las espectaculares manifestaciones callejeras contra la reforma sanitaria – la semana pasada decenas miles desfilaban en Washington acusando a Obama de conducir al país al socialismo- se encuentra otra oposición, menos espectacular, pero muy poderosa : la de las compañías de seguros y los laboratorios farmacéuticos. “Para ellos, es enorme lo que está en juego y están dispuestos a gastar mucho dinero para defender su parte del pastel”, subraya Catherine Sauviat, economista del Instituto de Investigaciones económicas y sociales (IRES). ¡Y qué tajada ! Cerca del 70% de los norteamericanos que tienen cobertura sanitaria están asegurados por medio de seguros privados y el mercado de la sanidad representa uno sexto del PIB norteamericano. “La industria de los seguros de salud ha visto aumentar la participación de sus primas en el PIB del 1,5 % en 1979 al 5,5 % en 2007”, señala el premio Nobel de economía Paul Krugman en un artículo en el “New York Times”.

estetoscopio dólaresConsecuencia : “un actor menor se ha convertido en un monstruo político que gasta 1,4 millones de dólares – 1 millón de euros- cada día para hacer presiones ante el Congreso.” Más allá de la misma reforma, los protagonistas de la sanidad -industrias farmacéuticas y aseguradoras a la cabeza- son los principales donantes de los representantes del Congreso. Su influencia en el proyecto de reforma es por tanto mayor. “Si aceptan algunos puntos de la reforma, es sólo con importantes contrapartidas, subraya Catherine Sauviat. De manera que si han aceptado terminar con la selección de riesgos, es únicamente porque el paso a la obligatoriedad del seguro les va a reportar decenas de millones de nuevos clientes.” La industria de los seguros también se ha opuesto ferozmente a la instauración de una sanidad pública que podría competir con ella. Con éxito, sin duda, ya que el comité de finanzas del Senado, cuyo papel será decisivo en la redacción del proyecto final, se ha declarado en contra. Estos “compromisos” arrancados desde el lanzamiento de la reforma la han vaciado en gran medida de las posibilidades de progreso que habría podido aportar. “La reforma tenía dos objetivos, recuerda Catherine Sauviat. La instauración de una cobertura universal que debería desembocar en el establecimiento de un sistema sino obligatorio, con muchos alicientes y la reducción de costes que se aleja. Mientras no se toque la parte del pastel de las aseguradoras privadas será muy difícil establecer políticas de reducción de costes.” Con estos planteamientos, la reforma no cuestionará su coto cerrado de negocios.


Fuente: L'Humanité

Sin Seguridad Social : el ejemplo trágico de los EE.UU.

collectiu @ 00:29

Un interesante artículo de l'Humanité sobre el sistema sanitario de EEUU que Obama pretende reformar. Lo malo es que los gobiernos europeos quieran reformar la sanidad europea hacia un modelo más liberal y privatizado, echando por la borda los sistemas públicos de salud, que tanto ha costado implantar.

El sistema de sanidad más caro que sin embargo sitúa a los EE.UU en el 37º puesto mundial en términos de eficacia.

médicos voluntarios en EEUUMédicos voluntarios ofrecen tratamiento dental y oftalmológico a quienes carecen de seguro, en Los Ángeles. Foto: AFP / MARK RALSTON

“Su país es un modelo que nosotros envidiamos”, declaró Nicolás Sarkozy, en septiembre de 2006, al presidente Bush. Revelando de esa manera su apetencia por el modelo liberal anglosajón. Del cada uno para sí y Dios para todos que conduce a una injusticia sanitaria implacable.

Al ceder la sanidad al sector privado y a la ley del mercado, los EE.UU. han conseguido una verdadera proeza : tener los gastos en sanidad más elevados del mundo y uno de los sistemas más ineficaces. El país dedica más del 16% de su PIB a los gastos de sanidad (frente al 11% de Francia), pero ocupa el 37º lugar en la clasificación anual de la Organización Mundial de la Salud en lo referido a la calidad del sistema médico. Los 46 millones de norteamericanos (15,4% de la población) no asegurados sólo son un aspecto – el más visible y más dramático- de este desastre sanitario. La consulta nacional lanzada por el sindicato AFL-CIO en abril y mayo pasados da una idea de la amplitud del problema : sobre 23.000 participantes, un tercio declara renunciar a los cuidados más básicos debido a sus costes. Los miles de testimonios recogidos en la página del sindicato son elocuentes, como el de Amber, en Florida, que cada mes debe elegir entre las necesidades esenciales. “sé que necesito ir al médico pero a veces no puedo porque debo pagar la gasolina para ir al trabajo, explica ella, estoy siempre racionando los medicamentos porque no tengo los medios de seguir las prescripciones.” Originaria de Carolina del Norte, Dayna cuenta, que su madre murió en un mes de un cáncer diagnosticado demasiado tarde. “Tenía miedo a que, si iba al médico, nuestra familia tuviera que declararse en quiebra.”

Los Estados Unidos son el país del mundo que gasta más en sanidad por habitante. En 2007, los gastos alcanzaron 2.250 miles de millones de dólares (1.600 miles de millones de euros) o lo que es lo mismo 7.421 dólares (5.300 euros) por persona. Estos costes se explican por el precio de los medicamentos (libres en los EE.UU.) Y de los cuidados médicos, y por la multiplicación de organismos pagadores, lo que implica gastos de gestión muy elevados. “Cerca de un tercio del presupuesto sanitario”, precisa Leonard Rodberg, director de investigaciones del grupo “Médicos por un programa nacional de salud de Nueva York”.

En el sistema norteamericano, el 70% de los seguros sanitarios son privados, ya sean contratados por medio de los empleadores o directamente a nivel individual. Sólo las personas mayores, los minusválidos y algunas familias pobres pueden beneficiarse de los sistemas públicos Medicare y Medicaid. La casi totalidad de los norteamericanos están por lo tanto enfrentados a las todopoderosas compañías de seguros cuyas tarifas y practicas no tienen topes. Los precios de las pólizas son exorbitantes (la prima de un seguro medio para una familia con empleo es de más de 12.500 dólares – 8.750 euros- o sea la cuarta parte de sus ingresos medios) y casi se ha duplicado bajo la presidencia de Bush. Es una de las razones que explican que el 15,4% de la población no esté asegurada.

Pero para otros, estar asegurado no significa estar protegido : las aseguradoras imponen franquicias que pueden alcanzar varios miles de dólares, el límite de los reembolsos (1 millón de dólares) y se reservan el derecho de poner fin al contrato cuando el asegurado está gravemente enfermo… ¡pues les cuesta demasiado ! Son también decenas de millones los que están “infra-asegurados”. Pagan puntualmente un seguro pero las cláusulas sólo les cubren muy parcialmente. El resultado es sorprendente : las tres cuartas partes de las personas en quiebra personal por problemas médicos estaban… aseguradas. Es el caso de Lawrence Urdin, cuya historia es contada por el “New York Times”. Teóricamente asegurado al nivel de de 150.000 dólares (107.000 euros). Este hombre de 64 años, hospitalizado y atendido por problemas cardiovasculares, fue declarado en quiebra personal por una deuda médica de cerca de 200.000 dólares (143.000 euros), su seguro al final sólo cubría la estancia en el hospital pero ninguna de las operaciones y ninguno de los tratamientos necesarios…

Las consecuencias de este sistema que no permite atender correctamente y todavía menos labores de prevención son dramáticas en términos de sanidad pública. Según el centro de estudios norteamericanos Rand Corporation, dos de cada tres norteamericanos, son obesos o tienen sobrepeso, uno de cada diez sufre diabetes, y una cuarta parte de la población entre los 45 y los 54 años padece hipertensión. Con una tasa de mortalidad infantil del 6,4 por 1000, el país está en la 27ª posición mundial.

Y el futuro es sombrío : la cifra de 46 millones de no-asegurados, que es anterior a la crisis, podría estallar, ya que en el sistema norteamericano cerca del 60% de los asegurados lo están a través de su empleo. Así, cerca de un cuarto de los participantes del estudio de la AFL-CIO dicen que al menos un miembro de su hogar ha perdido su protección sanitaria en el transcurso del año debido a la pérdida o al cambio de empleo. En cuanto al coste para el país, podría alcanzar los 4.300 miles de millones de dólares (3.070 miles de millones de euros) por año de aquí a diez años. Según la Rand Corporation. “de aquí al 2017, alrededor de 20 céntimos de cada dólar gastado en la economía norteamericana lo será para la cobertura sanitaria.

By Charlotte Bozonnet - L'Humanité


Fuente: L'Humanité

01/10/2009 GMT 1

Las dificultades para la reforma sanitaria en EEUU

collectiu @ 11:29

Vicente Ortún, economista i amic ens envia el seu artícle, publicat el 18 de setembre a El Periódico, i creiem que mereix la difusió que des d'aquest bloc podem donar-li. Gran coneixedor del sector sanitari i de la realitat dels Estats Units, Ortún,  a partir d'una anècdota concreta, analitza les dificultats que troba Obama en el seu projecte de reforma sanitària.

LA REFORMA SANITARIA EN EEUU

Una carencia de difícil solución

El monopolio sanitario y los valores de la sociedad estadounidense impiden un posible cambio

VICENTE Ortún*

MIQUEL ZUERASA mi amigo Bill de Chillicothe, Ohio, le sucedió como a la señora cuyo tratamiento de cáncer de mama fue interrumpido porque no había declarado un acné adolescente. Con más de una condición crónica y sin llegar aún a los 65 años, en que conseguiría cobertura por Medicare, se encuentra, como 47 millones de estadounidenses, a un paso de la ruina total. Paso para el que solo se precisa un episodio medianamente grave de enfermedad o accidente, salvo que se sea oficialmente pobre (y protegido por Medicaid, creada, como Medicare, en 1965), militar (excelente red pública la de Veterans Administration) o se disponga de una buena póliza privada de seguro generosamente desgravada.
Muchas organizaciones sanitarias de Estados Unidos, además de la citada Veterans Administration, ofrecen una de las mejores atenciones sanitarias del mundo a un coste muy razonable: Kaiser, en California; Intermountain HealthCare, en Utah, o Geisinger, en Pensilvania. Abundan, asimismo, los centros y profesionales médicos excelentes. No obstante, la calidad de un sistema sanitario no se obtiene por agregación de las calidades de sus componentes: importa la adecuación del tipo de cuidado a la necesidad, la coordinación entre proveedores, el acierto en las políticas de salud, el acceso en el momento preciso…

Y aquí falla Estados Unidos: basta utilizar como indicador de resultado las causas de muerte que con una correcta atención sanitaria podrían haberse evitado y compararlas con los recursos empleados (ese 18% del producto interior bruto) para entender los diversos intentos de reforma sanitaria habidos.
Diagnosticadas están las causas de la peor calidad del sistema sanitario en Estados Unidos, pero la más importante coincide con la que explica la excepcionalidad estadounidense en el contexto de los países desarrollados: la ausencia de una intervención pública que permita atender a todas las personas según su necesidad con un esquema de financiación pública, a diferencia de lo que ocurre en el resto de los países desarrollados donde se está produciendo una convergencia entre los sistemas Bismarck, basados en la Seguridad Social (prestaciones para asegurados financiadas mediante cotizaciones), y los sistemas Beveridge, basados en Servicios Nacionales de Salud (prestaciones para todos los ciudadanos financiadas con la imposición general).

Esta peculiar carencia estadounidense tiene, pese a su importancia, difícil solución. Todos los países dependen de las decisiones tomadas en el pasado. Resulta fácil cambiar la máquina de bebidas de la Casa Blanca según el inquilino sea demócrata (Coca) o republicano (Pepsi). Resulta bastante más complicado alterar un statu quo en el que una industria aseguradora controla en un mercado sanitario escasamente competitivo la décima parte de la renta de un país y donde la ciudadanía ha desarrollado unos valores muy diferentes a los europeos: el 60% de la población en Estados Unidos cree que la pobreza se debe a la pereza; solo un 26% comparte esa misma opinión en Europa.
El carácter monopolístico de la industria aseguradora estadounidense deriva en parte de la falta de unidad de mercado, pues corresponde a cada uno de los 50 estados la regulación del seguro. En 34 de ellos existen cinco aseguradoras o menos; los índices de concentración son muy elevados; en Alabama una aseguradora dispone del 85% del mercado.
¿Qué puede, entonces, hacer Obama? Algo sobre los dos primeros objetivos entre los tres que señaló en su discurso al Congreso del pasado 9 de septiembre: 1. Cobertura aseguradora para quien no la tiene. 2. Mayor seguridad y estabilidad a las personas que ya disponen de un seguro. 3. Contener el crecimiento de los costes sanitarios.
Para lo primero bastaría con una reforma como la habida en Massachusetts desde el 2006 y que, según Jeff Harris, profesor del Massachusetts Institute of Technology y médico, incentivó a los nuevos asegurados a buscar servicios de salud, especialmente de atención primaria. Lamentablemente, no había una oferta adecuada de atención primaria, así que las multitudes acabaron en urgencias, gastando inadecuadamente miles de dólares por cada dolor de cabeza, tobillo torcido y garganta irritada.

El tercer objetivo constituye un problema compartido, pues tanto España como Estados Unidos tienen las mismas causas explicativas del crecimiento de un gasto sanitario que no repercute en el bienestar, aunque diferentes sean los niveles de partida. En introducir las prestaciones eficientes y eliminar las ineficientes estaremos ocupados estas décadas próximas, si queremos consolidar un Estado del bienestar compatible con los aumentos de productividad que lo posibilitan.
A mi amigo Bill, Obama le llevará la cobertura, costosa y tal vez inadecuada, pero si se hubiera quedado a vivir en España, uno de los muchos países en los que trabajó, hubiera disfrutado de tranquilidad ante las consecuencias económicas de la enfermedad, ese derecho del que gozamos sin darnos cuenta y que ponemos en peligro cuando dejan de gravarse sucesiones o se introducen prestaciones insensatas.
Incluso escogiendo la residencia, con suerte, Bill hubiera disfrutado de una buena atención primaria, resolutiva y cercana, lo que, de momento, no podrá proporcionar Obama a Chillicothe.

*Director del Centre de Recerca en Economia i Salut (UPF)

Del mateix autor, podeu llegir també les seves opinions sobre la sostenibilitat del sistema sanitari a "Punts de Vista"


Font: El Periódico

16/09/2009 GMT 1

Vicenç Navarro analitza la reforma sanitària als EEUU

collectiu @ 08:14

Vicenç Navarro.jpgUn cop més el profesor Vicenç Navarro ens dona les claus per entendre un fenòmen, en aquest cas la reforma sanitària als EEUU, en aquest artícle aparegut el 14 de setembre a la revista Sistema.

L’article critica la deficient cobertura del debat sobre la reforma sanitària d’EEUU per part dels majors mitjans d’informació d’Espanya, que es limiten a traduir al castellà el que diuen els mitjans del establishment nordamericà.
Bona lectura!

LOS MAYORES MEDIOS DE INFORMACIÓN NO CUBREN BIEN LA REALIDAD DE EEUU

Health Care cannnot waitUna vez más, los mayores medios de información españoles no están informando correctamente sobre lo que está ocurriendo en EEUU. Lo que la mayoría de tales medios están transmitiendo a la población española es la versión del establishment mediático estadounidense que promueve una interpretación de la realidad de aquel país que no corresponde a su situación real. Dicha versión refleja una idealización de aquel sistema que dificulta la comprensión de lo que pasa en aquel país. Un ejemplo de ello es la cobertura mediática de la reforma sanitaria que se está debatiendo en aquel país. Para entender tal reforma hay que entender el contexto económico y político que configura los límites de tal reforma, lo cual no se está haciendo en la mayoría de la prensa y televisión españolas. Permítame, pues, el lector, que detalle tal contexto.

El origen del sistema actual de financiación de los servicios sanitarios en EEUU es la Ley Taft Hartley Act, del año 1947, que estableció que la cobertura sanitaria de la población trabajadora sería financiada por los empresarios en los lugares de trabajo. El objetivo de tal ley era poner al alcance del mundo empresarial un enorme instrumento de control de sus trabajadores. Cuando éstos pierden su trabajo, pierden no sólo su salario sino también su cobertura sanitaria y la de su familia. De ahí que el trabajador se lo piensa dos veces antes de ir a una huelga en la que se expone a que le despidan del trabajo (en EEUU no hay una ley federal que garantice el derecho de huelga y de sindicalización). En consecuencia EEUU es el país que tiene menos días perdidos debido a huelgas en la OCDE (el club de países más ricos del mundo). EEUU es uno de los países de este club donde la clase trabajadora está menos protegida.

En el sistema de financiación establecido por aquella ley, los empresarios pagan a las compañías de seguros privadas, a las cuales contribuyen también los trabajadores, y éstas, a su vez, contratan con médicos y centros sanitarios la provisión de servicios, pagándoles por diagnóstico o intervención sanitaria. La carga administrativa del sistema es enorme. Más de la cuarta parte de todo el gasto sanitario estadounidense es para cubrir los costes de la administración, costes que incluyen también los salarios y remuneraciones de los dirigentes de las grandes compañías de seguro sanitario privado (el promedio de ingresos de los directivos de las diez compañías de seguros más importantes del país es de 14 millones de dólares). Estas compañías de seguros son las que gestionan el sistema sanitario y basan sus enormes beneficios en seleccionar a la población que aseguran (excluyendo a las personas ancianas, enfermos crónicos, enfermos con necesidades especiales y otros). Existe una gran concentración de tal aseguramiento, de manera que en 36 estados, tres o menos compañías de aseguramiento controlan más del 80% de los seguros. Por cierto, no son los trabajadores sino sus empresarios los que escogen las compañías de seguros sanitarios. La cobertura para los que están asegurados a partir del lugar de trabajo es muy variada, pues depende de la fuerza que tengan sus trabajadores para conseguir que se incluya la cobertura sanitaria en sus convenios colectivos (altamente descentralizados). De ahí que en los lugares de trabajo donde los sindicatos son débiles o no existen, la cobertura es muy incompleta o inexistente, mientras que en los lugares donde los sindicatos son fuertes, la cobertura es mejor aunque nunca comparable a la existente en cualquier país de la UE. Raramente estos datos aparecen en los medios de información españoles.

Aquellas personas que no trabajan, o aquellas que trabajan pero sus empresarios no les ofrecen el aseguramiento sanitario colectivo (bien porque no puedan pagar las pólizas de aseguramiento de sus empleados, bien porque no deseen hacerlo), pueden asegurarse individualmente, pero los costes de las pólizas son muy elevados (y dejan muchas enfermedades y servicios por cubrir). En caso de que la persona tenga una enfermedad crónica le será muy difícil poder asegurarse.

Existen cuatro programas federales. Medicare no cubre (como constantemente se presenta en los medios de información españoles) la atención sanitaria de los ancianos (ver como ejemplos de este error los artículos de Marc Bassets “La Agenda Política estadounidense. La reforma sanitaria”. La Vanguardia 06.09.09, y de Antonio Caño “Obama, el mito se hace carne”. El País 09.06.09). En realidad, Medicare cubre sólo el 52% del gasto sanitario de los ancianos. El resto (48%) lo pagan ellos mismos o Medicaid. Este programa –Medicaid- tampoco cubre la atención de aquellos que no pueden pagar las pólizas o facturas médicas (que se llaman indigentes médicos) como erróneamente se está comunicando en los medios de información españoles (ver, de nuevo, los artículos antes citados). Medicaid es un programa federal y estatal, y cada Estado decide el criterio de definir el nivel de renta que se requiere para ser considerado “indigente médico”. Como promedio cubre menos de un 10% de tal población indigente. Otro programa de cobertura federal es el que cubre a todo el personal de las Fuerzas Armadas, que está financiado y proveído por instituciones públicas. Es uno de los programas más populares (entre sus usuarios) y más eficiente en aquel país. El gobierno federal paga también la póliza a las compañías de seguros privadas de los funcionarios, siguiendo un sistema semejante al de Muface en España.

El conjunto de todos estos programas constituye lo que se define como la sanidad estadounidense, que es enormemente costosa, 17% del PIB (mucho más del doble del español, 6,2%), y muy insuficiente, pues deja a 47 millones de personas sin ninguna cobertura, y a 116 millones con cobertura insuficiente. De ahí que sólo el 21% de la población esté satisfecha con el sistema de financiación.

El lector se preguntará “¿por qué la población no lo cambia a través del sistema democrático?” Y es ahí donde los medios de información españoles tampoco cubren correctamente lo que ocurre en aquel país. Repiten lo que el establishment mediático estadounidense escribe, el cual atribuye la ausencia de cambio a que la población no desee el cambio o tiene temor al cambio (ver, de nuevo, un ejemplo de tal interpretación en el artículo de Caño, citado anteriormente). En esta visión idealizada del sistema democrático en EEUU, lo que ocurre o deja de ocurrir en aquel país es lo que la población decide, a través de sus representantes –el Congreso de EEUU-. En realidad, todas las encuestas señalan que la población estadounidense desea un cambio profundo del sistema. Pero lo que desea la población no es necesariamente lo que el Congreso de EEUU decide. El sistema electoral estadounidense está privatizado. Es decir, está financiado primordialmente por el mundo empresarial (que se llama “Corporate America”), que paga las campañas electorales de los políticos a fin de influenciar sus políticas. Todos los miembros del Comité de Finanzas del Senado, por ejemplo (que tiene que aprobar la ley de reforma sanitaria) están en el bolsillo de las compañías de seguros sanitarios. El Presidente de tal Comité, el Senador Max Baucus, por ejemplo, recibió 5 millones de dólares en su última campaña electoral, de tales compañías y empresas afines. Es más, la composición del Senado (con dos senadores por Estado) da un enorme poder a los estados pequeños, rurales y conservadores, sobre los grandes e industriales, más progresistas. Los estados que representan los seis senadores más poderosos de tal Comité suman sólo el 2% de toda la población de EEUU. De ahí el enorme poder que las fuerzas conservadoras tienen para vetar cualquier cambio. De ahí que, aunque el 68% de la población desea que exista una compañía de seguros pública (semejante a Medicare) que compita con las compañías de seguros privados para garantizar la universalización del aseguramiento, tal opción pública no se aprobará. Y si se aprueba, será una versión muy reducida. Las compañías de seguro y sus políticos se oponen a muerte, pues podría significar una gran pérdida de asegurados debido a que la cobertura de beneficios sanitarios es mayor, y el coste de las pólizas publicas es menor en la opción pública que en las compañías privadas.

La Administración Obama (que ha propuesto que todos los empresarios tengan que proveer cobertura sanitaria y que las compañías de seguros no excluyan a nadie de su aseguramiento), había apoyado el establecimiento de tal aseguramiento público, pero se está distanciando debido al enorme poder de las compañías de seguros. En el discurso del Presidente Obama al Congreso, hizo referencia a esta opción pública, pero tal como la propuso, dista mucho de lo que las bases electorales del Partido Demócrata desean. Sus ambivalencias en este punto y en otros, está creando un gran desánimo entre sus seguidores, lo que ha motivado que haya bajado su popularidad. Todos estos datos que aparecen en este artículo no los leerá en la mayoría de medios españoles y, en cambio, son clave para entender qué pasa en aquel país.

Vicenç Navarro


Font: Sistema Digital

15/09/2009 GMT 1

Stephen Hawking: No estaría vivo sin el NHS

collectiu @ 19:18

En aquest pais ho sabem molt bé, quan una malaltia és greu ningú s'ho pensa dos cops i va la sanitat pública.  Ara s'alça la veu del eminent físic Stephen Hawking, que defensa el NHS anglés front les crítiques dels republicans a la reforma sanitaria endegada pel president Obama.

Stephen Hawking: No estaría vivo sin el NHS

El Profesor Stephen Hawking defendió el Servicio Nacional de Salud Pública de los ataques de la Asociación Americana de Derechos, afirmando que no estaría vivo sin su ayuda.

stephen-hawkingEl físico británico habló a favor del NHS una vez que los políticos republicanos fustigaran al NHS como el "mal " en su esfuerzo por detener las reformas del Presidente Barack Obama en el sistema de Salud Pública estadounidense, ampliando la posibilidad de tratamiento y cuyo coste sería financiado por los contribuyentes con mejores pólizas en aseguradoras premium.

"No estaría vivo de no ser por el NHS," dijo. "He recibido un prolongado tratamiento de calidad sin el cual no habría podido seguir viviendo."

El Profesor Hawking, que ha sobrevivido a la enfermedad de Lou Gehrig durante 40 años, estuvo en Washington para ser premiado con el mayor honor civil americano, la medalla presidencial de la libertad.

En abril recibió tratamiento de urgencia en el hospital Addenbrooke de Cambridge. A continuación, un rotativo americano utilizó al Profesor Hawking como ejemplo de las deficiencias en el sistema propuesto por el NHS. " La gente como el científico Stephen Hawking no tendría ninguna oportunidad en el Reino Unido, donde el Servicio Nacional de Salud Pública salva la vida de un hombre brillante que, dadas sus limitaciones físicas, no tiene ningún valor”, esgrimió.

Una campaña de Twitter defendiendo al NHS surgió como una corriente de protestas contra la controversia surgida a colación del intento del Sr. Obama por reformar el sistema sanitario americano. Los usuarios del servicio de blog han estado enviando mensajes de apoyo al sistema sanitario británico.

A este respecto, un americano residente en el Reino Unido, escribió: "Soy americano en el Reino Unido. Hace unos meses tuve un problema de mala salud que fue solucionado sin exigir nada a cambio. Increíble”.



Fuente: CAS Madrid 

Original en inglés: Telegraph

 

Los enfermos son pacientes, no clientes

collectiu @ 00:01

 El company Sergi Raventós ens envia un article del Mario Bunge aparegut aquesta setmana a la revista Sin Permiso que és força interessant.

Los enfermos son pacientes, no clientes

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MONTREAL.- La principal noticia del día en Estados Unidos es la agitada campaña sobre la reforma del régimen de asistencia médica. Esta campaña se ha tornado tan violenta y ponzoñosa, que amenaza con dividir al país de manera más profunda que las guerras del ex presidente Bush.

Muchos creen que Obama malgasta en esta campaña su capital político, al aumentar la hostilidad de los republicanos, no lograr persuadir a los escépticos y decepcionar a sus propios partidarios. Echémosle un breve vistazo filosófico.

La salud puede considerarse como un derecho en pie de igualdad con los derechos a la seguridad, la jubilación, la educación y el voto, o como un privilegio, a semejanza de la propiedad privada y la vacación paga. Si la salud es vista como un derecho humano, su cuidado será una carga pública y, por lo tanto, un deber del Estado. En cambio, si la salud es vista como una prerrogativa, el ejercicio de la medicina pertenecerá al sector privado.

En otras palabras, el enfermo puede ser considerado como paciente o como cliente. En el primer caso será atendido como cualquier hijo de vecino; en el segundo, será atendido solamente en la medida en que pueda pagar.

El ingreso de un enfermo en un centro médico privado se parece al ingreso de los antiguos egipcios a la inmortalidad: estaba reservado a quienes podían pagar al embalsamador. Mientras los ricos compraban una segunda vida, los pobres morían definitivamente. En tiempos modernos pasa algo parecido, en menor escala: las estadísticas muestran que los ricos viven varios años más que los pobres. Por ejemplo, el europeo occidental puede esperar vivir el doble que el habitante de Afganistán, Mozambique o Sierra Leona.

La disyuntiva público-privado en el terreno de la salud es tanto moral como política, de modo que pertenece a la filosofía política. Los liberales tradicionales coinciden con los socialistas en que el Estado es responsable, al menos en parte, de la salud de los ciudadanos. En cambio, los neoliberales (o neoconservadores) sostienen que la asistencia médica es una actividad privada y de organizaciones caritativas.

El nuevo gobierno de los EE.UU. ha propuesto reformar la asistencia médica norteamericana, en vista de que es la más costosa del mundo, no es accesible a todos, y se estima que en calidad ocupa el puesto 37 en el mundo. Los norteamericanos gastan en salud el 15% del PIB, en tanto que los canadienses y uruguayos gastan el 10%, los argentinos el 9%, los cubanos el 7% y los mexicanos el 6%. (Estos datos fueron tomados del informe de 2006 del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo).

La reforma propuesta por el presidente Obama no es precisamente revolucionaria, ya que no estatiza la atención médica ni el seguro de salud. En este sentido, es mucho menos generosa y radical que el proyecto de seguro nacional de salud que, en 1936, presentara al Congreso argentino el diputado nacional Augusto Bunge, mi padre. El consideraba que la salud es un derecho, y que la mejor manera de administrar la asistencia médica pública es mediante la mutualidad o el seguro, ya que estos distribuyen las cargas en forma equitativa: hoy por ti, mañana por mí.

Tampoco es novedosa la iniciativa del presidente Obama, ya que se parece a las propuestas anteriores del senador Ted Kennedy y de Hillary Clinton (cuando intentaba mejorar su propio país, en lugar de dar consejos no solicitados a gobiernos extranjeros). Además, Canadá, Cuba y casi todas las naciones de Europa occidental gozan ya desde hace décadas de sistemas de asistencia médica más incluyentes, menos costosos y más eficaces que el considerado por el presidente Obama.

En particular, el sistema canadiense, llamado Medicare, atiende gratuitamente a todos los residentes del país, aun sin ser ciudadanos. El resultado es que la esperanza de vida de los canadienses en 2006 era de 80 años, dos menos que en Japón; de 77, la de los norteamericanos y cubanos, y de 74, la de los argentinos y uruguayos. (Ojo: la esperanza de vida depende no sólo de la asistencia médica, sino también, y en mayor medida, del ingreso, la desigualdad de ingresos, y el nivel de educación.)

¿Cómo funciona el Medicare canadiense? He aquí cómo lo veo yo desde hace cuatro décadas. Yo he elegido a mi internista y mis especialistas, y cuando me atienden no me cobran a mí, sino al gobierno de mi provincia. Este les retribuye conforme a una tarifa que depende del tipo de tratamiento: tanto por un examen de rutina, cuanto por una operación de apendicitis, etc. (Mi hijo canadiense nos costó 1000 dólares; mi hija, nacida al amparo de Medicare, salió gratis) Yo no pago directamente por estos servicios: ellos son sufragados por el impuesto provincial a la renta.

Yo nunca hablo de precios con mis médicos. En cambio, los norteamericanos no pueden dejar de mencionarlos y negociarlos, ya que las compañías de seguros médicos no se hacen cargo de todos los procedimientos que puede requerir un tratamiento. Recientemente, el economista Paul Krugman, de la Universidad de Princeton, acusó a las empresas norteamericanas de salud por invertir un gran porcentaje de sus presupuestos en estudiar la manera de privar a sus asegurados de la mayor cantidad posible de servicios médicos, actividad que él considera antisocial.

Proporcionalmente a su población, Canadá atiende a más pacientes y durante más horas que los EE.UU., pero gasta un 40 por ciento menos. Uno de los motivos del menor costo es que el papeleo médico canadiense es mucho menos voluminoso que el norteamericano. Por ejemplo, en Canadá hay un solo formulario, el provincial, para recabar el pago por servicios profesionales prestados, mientras que en los EE.UU. hay centenares de formularios: tantos como compañías de seguros. A los médicos canadienses se les hacen reembolsos electrónicamente por medio de un solo agente: su gobierno provincial. Así se minimizan las confusiones y las disputas. Además, los funcionarios provinciales de salud pública tienen interés en contener los aumentos de costos, porque compiten por fondos con sus colegas de los ministerios de educación, obras públicas, etc. Sobre todo, nadie se ve obligado a hipotecar o vender su casa para pagar cuentas médicas.

El régimen canadiense es bueno, pero no es perfecto. Un ejemplo: dado que la asistencia médica es gratuita, la gente ya usa y abusa con mayor frecuencia que en los EE.UU. y, por consiguiente, las listas de espera suelen ser largas y los médicos canadienses están sobrecargados de trabajo. Otro ejemplo: los psicoanalistas que hacen terapia de grupo suelen cobrar por cada paciente. Tercero: los gobiernos provinciales se quejan de que el gobierno federal no contribuye suficientemente a su presupuesto de salud pública.

Pero éstos no son sino lunares. El filósofo político sabe que no hay ni puede haber organización social sin problemas, cuando se trata de compartir recursos escasos como son el tiempo, el dinero, la inteligencia y la buena voluntad. Pero volvamos al Estado más poderoso del mundo, que puede dominar cualquier nación, pero no puede o no quiere mantener saludables a todos sus ciudadanos.

Pese a sus méritos, la iniciativa del presidente Obama es torpedeada por los mercaderes de la salud: las grandes clínicas privadas y las compañías de seguros, sus voceros mediáticos y políticos, y la complicidad de la Asociación Médica Norteamericana. Al respecto, esta sociedad profesional se ha opuesto siempre a su homóloga británica, la que apoyó desde su comienzo la socialización de la medicina, llevada a cabo por el primer gobierno laborista de posguerra.

El presidente Obama instó a los médicos a cambiar de actitud. Fue en vano: don Dinero es más elocuente que Hipócrates. Obama también acudió a los dirigentes religiosos, pero por ahora sin resultado, tal vez porque deben consultar con su jefe máximo.

Mario BungeEl debate no ha terminado, y es emponzoñado por agitadores que mienten a gritos, a tal punto de tergiversar la verdad sobre el ejemplar régimen canadiense de salud pública, y de acusar al presidente Obama de ser nazi (o bien comunista) y de promover la eutanasia y el aborto. Algunos asistentes a estos debates públicos van fuertemente armados, lo que hace temer por la vida del presidente. Pero al menos se ha abierto el debate público sobre un asunto público de tanta importancia como la seguridad y el empleo. Y ésta es una novedad muy positiva en cualquier país.

Cuando miran los telenoticiosos, casi todos los canadienses se felicitan de habitar un país que, aunque menos rico y poderoso que el vecino, es más civilizado, por gozar de asistencia médica gratuita y por no gozar de la libertad de circular armados.

Mario Bunge es el más importante e internacionalmente reconocido filósofo hispanoamericano del siglo XX. Físico y filósofo de saberes enciclopédicos y permanentemente comprometido con los valores de la democracia republicana, los derechos humanos y la justicia social y económica, son memorables sus devastadoras críticas de las pretensiones pseudocientíficas de la teoría económica neoclásica ortodoxa y del psicoanálisis charlacanista.




Font: SIN PERMISO

14/09/2009 GMT 1

Sanidad pública y estado del bienestar, las dos orillas

collectiu @ 07:53

A Dempeus per la salut pública estem seguint amb atenció la lluita política entorn al projecte de salut pública per tota la població dels EEUU. Fa poc hem publicat el discurs de Barack Obama davant el Congres i el Senat sobre aquest tema. Ara us oferim la opinió de José Luis González, profesor de la Universidad Miguel Hernández, que destaca la incongruència que a Europa s'estigui desmontant un sistema sanitàri públic que tant ha costat de construir.

Sanidad pública y estado del bienestar, las dos orillas

PlanisferioCuloJOSÉ LUIS GONZÁLEZ Cada vez que viajo a Estados Unidos y tengo encuentros con alumnos para discutir sobre política y periodismo, me llama la atención lo interesados que están los jóvenes norteamericanos, más informados, por las prestaciones sociales todavía existentes en la vieja Europa. Hace ahora un año, el entonces ministro de Sanidad español, el profesor alicantino Bernat Soria, fue invitado a Nueva York para explicar las bondades de nuestro sistema público sanitario y el funcionamiento de la Seguridad Social. Después de aquello tuve la ocasión de entrevistar al presidente del Partido Demócrata en Carolina del Norte, el prestigioso abogado Jerry Meek, arquitecto político del vuelco histórico que se produjo en aquel estado, y quien durante los últimos años centró su acción política en el triple eje de la economía, la sanidad y la educación. El titular de aquella conversación con el señor Meek fue: "Queremos desarrollar un sistema de salud pública como el español". Obama y todo el Partido Demócrata emprendieron el mismo día que ganaron las elecciones una auténtica cruzada, una especie de revolución interna encaminada a lograr un estado del bienestar a imagen y semejanza de la socialdemocracia europea. Pero lo que para nosotros son logros asimilados hace años y que peligrosamente estamos dejando de valorar, para la administración Obama está resultando una misión casi imposible porque Estados Unidos todavía parece no estar preparado para avanzar en esa dirección.
Volviendo al señor Meek, se lamentaba profundamente de que "en Estados Unidos no puede haber 40 millones de personas sin seguro médico, es alarmante que tengamos bolsas de pobreza e indigencia como las que tenemos, ésto hay que cambiarlo, Obama lo cambiará seguro". Pues bien, no parece tan seguro o al menos el presidente va a tener muchísimo trabajo para superar las trabas de los republicanos más recalcitrantes que trabajan al dictado de las multinacionales aseguradoras que no quieren perder su lugar predominante en este sistema absolutamente injusto e insolidario. Ejemplos estamos teniendo muchos durante los últimos días, el último y más sorprendente los insultos recibidos por Obama en el Congreso de los Estados Unidos, provenientes de un exaltado congresista republicano. La simplificación del discurso y la manipulación han logrado que cale el mensaje de que la sanidad pública universal que propugna Obama es sinónimo de políticas dignas de un comunista malvado que quiere llevar el marxismo a la vida pública norteamericana.
Me cuentan algunos colegas de allá que la crisis ha provocado situaciones críticas en muchas familias de clases medias y medias-altas. En las universidades, se han dado casos de creación de redes de apoyo a profesores que tuvieron que dejar de pagar los caros seguros médicos para hacer frente a las hipotecas. No son raros los casos de familias que pasan del todo a la nada en 48 horas porque no existen garantías sociales consistentes en aquel país.
Y mientras Obama lucha contra los poderosos lobbies de las aseguradoras, mientras en Estados Unidos se mueven los cimientos de una tímida revolución encaminada a lograr unas mínimas cuotas de bienestar social, aquí, en Europa, en la vieja Europa, nos permitimos el lujo de ir poco a poco desmantelando lo que tanto costó conseguir, muchas veces bajo el manido pretexto de la crisis. Muestras de estas políticas neocons las tenemos en comunidades autónomas como Madrid o Valencia, gobernadas por el Partido Popular, pero más paradójico aún resulta que en comunidades socialistas, como Castilla-La Mancha, también se esté experimentando en este sentido. La salud y los servicios sociales nunca pueden ser un negocio, los pacientes, los ancianos, no son mercancía.

José Luis González es profesor de la Universidad Miguel Hernández


Font: información.es

Vist a: CAS Madrid

11/09/2009 GMT 1

Casi perfecto, senyor Presidente!

collectiu @ 15:12

A Dempeus per la Salut pública ens alegra que, més enllà del resultat de les enquestes favorables al discurs i a la reforma del sistema de salut, comencin a haver-hi també opinions que ressalten la necessitat de reforçar l'opció pública del pla que Barack Obama va presentar la matinada de dimecres a dijous davant el Congrès i el Senat dels Estats Units. Des d'una publicació de referència com es truthout es recalca aquesta qüestió amb la que ens identifiquem totalment.

Almost Perfect, Mr. President

photo

(Photo: Pet Souza / White House)

  Scott Galindez, escribe en  t r u t h o u t | Perspective que a pesar de que el discurso del  Presidente Obama sobre el plan de salud fue muy inspirado y "casi perfecto",  hay que lamentar que no dejara suficientemente clara la opción pública. Y sigue opinando que a pesar del pragmatismo que le puede permitir llegar a acuerdos en este tema tan difícil, la mayor parte de los 45 minutos de su discursos era una llamada a intervenir en salud desde lo público. El  Presidente Obama no dejó ninguna duda que para él (como para Ted Kennedy, recientemente fallecido)  la reforma del sistema de salud era una cuestión moral.

El discurso podía haber sido perfecto si ese lado pragmático de Obama no hubiera dejado de señalar que la opción pública no es una parte necesaria del plan.  Pero en el contenido de sus palabras quedó suficientemente explícita dicha opción: ahora se trata de que las personas y sus partidarios luchen por un sector público en esta reforma de la sanidad de los Estados Unidos. El presidente dejó claro que está dispuesto a liderar esta opción. ¿Habrá bastante gente que le siga?


Scott Galindez es  Editor Senior de Truthout.

Visto en versión catalana en Punts de Vista.

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